lunes, 8 de marzo de 2010

Reencuentros forzados

Sentadas todas juntas alrededor de una pequeña mesa…
Una cualquiera, como tantas de las que supieron recorrer.
La noche simplemente transcurría…entre tragos, sonrisas y algo de malestar indefinido.
El tiempo demostraba que nada se queda como tu mente lo recuerda, y que se quiera o no, los cambios son lo suficientemente inminentes como para poder ignorarlos.
Las charlas, siempre las mismas…
Cuestiones de la propia vida, sumadas a pequeños detalles que coronan casi más de un año sin haberse visto.
Miradas cruzadas tratando de encontrarse como supuestamente tenían que ser. En este momento y en este preciso instante.
En vano trataste de contarles todas las cosas por las que pasaste durante este tiempo…(tantas cosas pueden pasar en un año!).
Sus ojos solo te miraban, tal vez imaginando el momento en que por fin te callaras.
Sus ojos también te examinaban…(aunque crean que no, vos las notaste, observándote toda la noche).
Las palabras solo excusas para defenderse el correr del reloj que les marcaba las realidades…tan distintas…
Tan lejanas ya de lo que fueron en aquellos tiempos…
Tan ajenas una de la vida de la otra…
Tan diferentes formas de entender lo que es la vida que sería inútil tratar de poder describir todo lo que se siente…
Y esa obligación de fingir…
Cuando notas que ya no queda nada.
Que los recuerdos ya no son lo que creías…
Que la vida las cambió…
Siempre te consideraron “distinta”, y vos te preguntas porque.
Distinta por haber encontrado al amor de tu vida y estar bien con el?
Por haberlo hecho desde hace tanto tiempo y ellas no?
Por no gustarte las idioteces características de la edad?
Por no compartir pensamientos básicos sobre temas que de ninguna manera consideras ser tratados así?
Distinta por tener otro concepto de lo que es tu propia familia?
Que lástima…
Realmente…
Porque creías que valían la pena. Porque aún defendías el significado de la palabra amistad. Porque odias a todas aquellas personas que definen a otras por su aspecto físico. Porque las querías. Porque querías verlas para saber que era de ellas, y para que te escucharan…
Solo por eso accediste a verlas…
Tal vez solo pretendías demostrarte a vos misma que estabas equivocada en cada uno de esos pensamientos que te decían que ya nada era lo mismo…
Absolutamente nada…

El tiempo seguía contando las miradas y se interponía ante cada palabra falsa y sumamente forzada…
Y tu mente, tan segura y astuta que despacio te susurraba…
“Tonta!. Yo te dije que esas ya no son más tus amigas!....


(y vos odiando tener que recurrir al silencio para no volver a darle la razón!)

9 comentarios:

  1. la amistad para mi es sagrada, es un sentimiento casi puro, si esas supuestas amigas, actuaron asi, mejor que te dieras cuenta, porque no lo eran..

    Un abrazo

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  2. que profundo... :O duele ver la realidad... :(

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  3. A veces somos demasiado buenos con el resto..

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  4. Es triste desengañarte de una amistad que creías verdadera.

    Saludos.

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  5. el silencio es la mejor respuesta,,.

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  6. Qué horrible es cuando sientes ese vacío en donde antes hubo algo que te importaba, cuando sientes que el tiempo te oprime el pecho y tienes q buscar fuerzas para sonreír y q no se te note en la cara que sabes que todo ha cambiado, y que no puede arreglarse.

    ¡Un beso!

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  7. Uy que duro. Que pasó en el medio?

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  8. Bueno, las cosas cambian y nosotros también. La verdad es que el post plantea, con valentía, un tema que no suele tratarse, el fin de la amistad, el desapego.
    Es duro vivirlo, produce un gran vacío, incluso sentimientos de culpa, pero mudar de piel es de las pocas formas de ir hacia delante.
    Me ha gustado, eres arriesgada.

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Agradezco mucho tu comentario...