
Siempre estuvo ahí.
En ese lugar irreconocible, en esa atmósfera colmada de suspiros, en ese momento que no lo tiene como único intérprete.
En cada lugar dejó algo de si mismo, aún sin saber si ese rasgo permanecería en el tiempo, o simplemente acabaría por desvanecerse tras al tímido murmullo del viento.
Siempre creyó en cosas que, sinceramente, jamás llegó a comprender realmente.
Pero no destierra las esperanzas de que quizás algún día, el entendimiento lo encuentre.
Acostumbra a sentarse solo frente a cada situación que lo asalta en esas mañanas donde todo parecía ser sacado de las páginas de los cuentos más tiernos que jamás hubiera imaginado.
Siempre piensa que sabe lo que quiere.
Las demostraciones no parecen bastar, para que logre darse cuenta de lo contrario.
Se contradice a si mismo.
Toma de a sorbos, esa tranquilidad que aunque sabe que la necesita, se niega a entrelazarla a su mente.
Se detiene y mira sus manos.
Observa marcas que siempre estuvieron allí, y otras que no conoce.
Solo ellas saben que es lo que las motiva a estar siempre esperando algo más.
Suspira perdido entre cada minuto que desperdició pensando.
Si, porque así lo siente.
Comprende que por cada pensamiento suyo, en algún lugar, alguien vive.
Se sitúa en esos tiempos en los que por cuestiones de simple azar se oyó cantando.
La letra se borró de su memoria, no así la dulce sensación en sus labios.
Disipa sus recuerdos mientras sumerge sus ojos en el silencio.
Sin intenciones de nada más, se acomoda, para nuevamente hacerse pequeño con sus propios sentimientos.
En ese lugar irreconocible, en esa atmósfera colmada de suspiros, en ese momento que no lo tiene como único intérprete.
En cada lugar dejó algo de si mismo, aún sin saber si ese rasgo permanecería en el tiempo, o simplemente acabaría por desvanecerse tras al tímido murmullo del viento.
Siempre creyó en cosas que, sinceramente, jamás llegó a comprender realmente.
Pero no destierra las esperanzas de que quizás algún día, el entendimiento lo encuentre.
Acostumbra a sentarse solo frente a cada situación que lo asalta en esas mañanas donde todo parecía ser sacado de las páginas de los cuentos más tiernos que jamás hubiera imaginado.
Siempre piensa que sabe lo que quiere.
Las demostraciones no parecen bastar, para que logre darse cuenta de lo contrario.
Se contradice a si mismo.
Toma de a sorbos, esa tranquilidad que aunque sabe que la necesita, se niega a entrelazarla a su mente.
Se detiene y mira sus manos.
Observa marcas que siempre estuvieron allí, y otras que no conoce.
Solo ellas saben que es lo que las motiva a estar siempre esperando algo más.
Suspira perdido entre cada minuto que desperdició pensando.
Si, porque así lo siente.
Comprende que por cada pensamiento suyo, en algún lugar, alguien vive.
Se sitúa en esos tiempos en los que por cuestiones de simple azar se oyó cantando.
La letra se borró de su memoria, no así la dulce sensación en sus labios.
Disipa sus recuerdos mientras sumerge sus ojos en el silencio.
Sin intenciones de nada más, se acomoda, para nuevamente hacerse pequeño con sus propios sentimientos.
Ay... Me encantan tus narraciones (:
ResponderEliminarUn beso
Lidno texto (:
ResponderEliminarPor si acaso no estarás hablando de tu amigo dracsito ¿no? (cuidadito)
ResponderEliminarNo hablo de nadie en especial.
ResponderEliminarQue queres decir con cuidadito?
Que sentimientos..
ResponderEliminarEstoy enamorada de tus escritos =)
Gracias por comentar siempre en mi blog, es un gran aliento para mi.
Te deseo lo mejor y a seguir así que se nota que es innato lo tuyo!
Mis mas sinceras felicitaciones.
Besos
Cuanto sentimiento esconden tus palabras. Muy buen texto.
ResponderEliminarSaludos.
sus intenciones me hicieron arder en deseos
ResponderEliminarTanto amor t dolor que no terminan..vaya que sos una fuente
ResponderEliminarMe encantan tus textos... :)
ResponderEliminarMuy cierto... pero odio llegar siempre al límite de las cosas =/
ResponderEliminarMe encanto!
ResponderEliminarHay una amalgamaa de emociones difícil de digerir para el protagonista...
ResponderEliminarBesinos