
Encontré la manera de referirme a mi misma sin pensarlo demasiado, al igual que pude darme cuenta que lo difícil, radica en la simpleza de desear algo durante mucho tiempo.
Y ésto es lo que hago...
Tomo mi teléfono y programo mi música de manera aleatoria. Me coloco los auriculares, las gafas, mi reloj preferido y tomo las llaves de la moto, (adoro el auto, pero para la ocasión, prefiero obviarlo).La música comienza su ritmo. El aire se aferra a mi rostro al igual que mi pelo se deshace en rulos incontables. Siento la presión del viento. Absorbo la superioridad del momento.
Al llegar, y, luego de estacionar correctamente mi vehículo, recorro el lugar con la vista.
Los árboles, diversos en tamaño y forma, pincelan de verde la frialdad del cemento, y el cielo asoma sus crayones azules terminando de formar un pequeño cuadro. A mi alrededor la gente también camina, o solo transitan mi mismo lapso de tiempo.
La música sigue sonando. La fuerza de las notas tranquiliza mi mente y todo mi cuerpo acompaña con acordes silenciosos.
Comienzo a correr. Adoro la fuerza que ejercen mis piernas sobre el suelo y las líneas que marcan los músculos al hacerlo. Me siento liviana, libre, superior y un poco soberbia. Llevo el viento en mi espalda pero no siento su peso.
Llego a la costa...Y ésto es lo que hago...
Tomo mi teléfono y programo mi música de manera aleatoria. Me coloco los auriculares, las gafas, mi reloj preferido y tomo las llaves de la moto, (adoro el auto, pero para la ocasión, prefiero obviarlo).La música comienza su ritmo. El aire se aferra a mi rostro al igual que mi pelo se deshace en rulos incontables. Siento la presión del viento. Absorbo la superioridad del momento.
Al llegar, y, luego de estacionar correctamente mi vehículo, recorro el lugar con la vista.
Los árboles, diversos en tamaño y forma, pincelan de verde la frialdad del cemento, y el cielo asoma sus crayones azules terminando de formar un pequeño cuadro. A mi alrededor la gente también camina, o solo transitan mi mismo lapso de tiempo.
La música sigue sonando. La fuerza de las notas tranquiliza mi mente y todo mi cuerpo acompaña con acordes silenciosos.
Comienzo a correr. Adoro la fuerza que ejercen mis piernas sobre el suelo y las líneas que marcan los músculos al hacerlo. Me siento liviana, libre, superior y un poco soberbia. Llevo el viento en mi espalda pero no siento su peso.

El río se ve distinto cuando pienso en ello, y el agua se mueve como queriendo que sepa que está haciéndolo. La vista es hermosa. Los faroles inmóviles agitan en su brillo las palabras de mi mente.
El compás de la música cae, y se reproducen las canciones que suenan de fondo en mi blog.
Sí, esas mismas. Y entonces todo cambia.
Mis pensamientos se alteran y comienzan a surgir palabras, comas, puntos, acentos, comillas. Dejo de correr y vuelvo a caminar un rato. Tomo el teléfono y me sitúo en los borradores de los mensajes de texto. Y escribo...
Dejo que fluya lo que nace de mi alma y permito que viva, que despliegue su magia. Al terminar, regreso a la música y nuevamente corro.
Ahora, delante de mí, se extienden sendas hileras de árboles.

Esperan que la primavera los encuentre para llenarlos de colores, y mientras lo hacen, miran pasar el aura de mi silueta. En silencio me saludan y yo, con mis ojos, les devuelvo el gesto.
El cansancio se hace presente en mis ganas y mis piernas lo notan. Me deslizo despacio hasta mi punto de partida y estiro las piernas. La música sigue su camino.
Tomo mis llaves, enciendo la moto y suspiro. Respiro tranquila y pienso...
Tal vez, sea muy poco. Solo sesenta minutos. Pero al fin y al cabo son solo míos. Es mi hora para ser yo misma, para escribir lo que siento, para observar mi entorno y para disfrutar de la libertad de mi cuerpo.
Es el tiempo que, con toda seguridad, puedo decir "es mío".
Sabiendo que nadie podría quitármelo, ni siquiera mi reloj preferido que avanza silencioso sobre al latido de mi muñeca.
Mucho menos de sesenta minutos me ha tomado leerte, disfrutarte y perderme en ese entorno que cautiva la atención de tu mirada y que se conmueve con tu paso marcando presencia adornando el paisaje...
ResponderEliminarMucho menos de sesenta minutos toma adentrarse en tu mundo, fascinarse en tus frases hiladas con el sentir de tu alma, cautivarse como el minutero de tu reloj posado en tu muñeca atesorando el tiempo que junto a ti puede hacer permanencia mientras le llevas contigo.-
Mucho menos de sesenta minutos me ha tomado encontrarme deslumbrada en tus escritos y bastantes años para saber que en alguna parte de la vida ya caminabas sumando a tus instantes otros.... "SESENTA MINUTOS".-
Mi Abrazo... por cada minuto de tu paso por mi pedacito de mundo.-
Gracias!
60 minutos.. tiempo suficiente para hacerla entender que no me abandone..
ResponderEliminarhasta para hacer gimnasia, nunca perdes la linea poetica...
ResponderEliminarMe parece tan bueno tomarse un tiempo para uno y sobre todo cuando llega el final de esos 60 minutos en este caso, decir... " Lo he disfrutado"
ResponderEliminarA veces carezco de tiempo para mi... y eso me abruma, me pone tensa...
Me organizo y desorganizo al mismo tiempo!!!
Es un buen momento para inciar, aquello de este tiempo es mio y quiero manejarlo a mi antojo!!!
Muy bueno leerte!!
Besos cielo!
El tiempo pasa ... siempre.
ResponderEliminarcuidate<3
Amo caminar con la música en mis oidos a todo volumen, donde nisiquiera pueda escuchar los ruidos más fuertes, penetrar solo en lo visual, e imaginar lo que ocurre a mi manera.
ResponderEliminarTanta magia no cabe en los borradores de mensaje de texto en el movil...
ResponderEliminarEscribes fenomenal,
.m
Me quedo con tu imagen corriendo, haciendo breves descansos. De algún modo la vanidad me invade, al recordar lo que alguna vez platicamos tu y yo sobre esta música en particular ¿lo recuerdas? :) Me alegra tanto y me hace sentir tan bien, que también te acompañe para correr. Te visualizo, debajo de los colores del cielo, pintando el sendero con tus huellas, tan liviana.. tan entregada a ese espacio tan único, tan tuyo, tan íntimo… como íntima es la caída de las hojas, de las flores que se desprenden de esos árboles que te hacen compañía. Imagino todos las frases que tu celular tiene el privilegio de poseer.
ResponderEliminar“Dejo que fluya lo que nace de mi alma y permito que viva, que despliegue su magia”
La misma magía que se produce al ver esa breve línea aquí plasmada, sabiendo que la concebiste en un momento tan especial para ti. Entonces el tiempo de difrutar, es tiempo "mío" …porque algo que nadie puede quitarme es el paso de mis pupilas por tus letras..yo no tomo el tiempo, sólo lo disfruto :]
Siempre es un placer leerte, amiga.
Mar
=)
ResponderEliminarDejar todo fluir... sentir el viento, la adrenalina y la espontaneidad de la reflexión, es... por así decirlo mágico :)
ResponderEliminarMe encantó tu escrito, me lo imaginé todo!
PD: Lo de mi blog inexistente es porque le cambie el nombre, estaban tomando mucho mis textos :/
Cuídate!
Sabes hacernos llegar ese momento, esos 60 minutos que abren la interioridad de un mundo que a veces ocultamos hasta de nosotros mismos.
ResponderEliminarSaludos, me ha encantado tu forma de escribir.
Genial, genial. Aunque el tiempo no se detenga y siga su curso, puedes hacerlo tuyo. La descripción de los paisajes me ha encantado, así como el detalle de escribir en un borrador del móvil. Yo hago lo mismo, cada vez que leo alguna frase que me gusta o que se me ocurre algo.
ResponderEliminarDisfruta de ese tiempo, te pertenece.
Un beso enorme
hermoso, sin palabras!
ResponderEliminar60 minutos en los que evado mi realidad para lanzarme en los brazos de la mágica e indescriptible letanía del tiempo aquella que imborrablemente va dejando su huella en nuestro inconciente, es donde me pierdo... en mi.
ResponderEliminar...Como siempre es un placer leerte
Te abrazo.
P.D... Gracias por tu comentario en mi blog (no me molesta)
Lía.
ResponderEliminarMuchas gracias por dedicarme tu tiempo para disfrutar de mis 60 minutos
.A
Todo el tiempo deberíamos emplear en decirle a esa persona, ese tipo de cosas
Ménage à Trois
Es que es inevitable!
Si supieras!
Alma naif
ResponderEliminarEso es lo que encuentro en esos pequeños 60 minutos, paz con mi entorno y un profundo reencuentro conmigo misma. Mucho tiempo permanecí alejada y ahora disfruto al máximo todo lo que implica volver a conocerme
Bárbara.
Totalmente. Y mi momento se termina, pero la diferencia es que ahora elijo quedarme con lo que hice durante, y no, en todo lo que me quedo pendiente
Almenara
Si! yo también imagino, y mucho. Lo que más me hace pensar es en que tipo de música escucha la demás gente... Porque la mía, es...muy distinta a la que deben escuchar todos. (o eso pienso yo)
Maria
ResponderEliminarEs que uso muchos borradores!!
Muchísimos!
Marlene
Sí! Es gracias a vos que conocí esa hermosa música que me hace sentir tan bien al escucharla. Y es que, como ya te he dicho, la música para mí, significa muchísimas cosas, y más ese tipo de canciones. Y tengo que volver a agradecerte por haberlas puesto en mi camino.
Un beso enorme y me encanta que seas parte tan importante de mis 60 minutos!
MN
Adrenalina que permite subir y ver todo de una manera muy distinta...
(lamento lo de tus escritos)
Amèlie
ResponderEliminarMuchas gracias!
Eso deseaba, llevarlos conmigo, atravez de mis palabras
Euforia
Es solo mío y no pienso dejar que nada me lo quite. Y lo de los borradores, ya es una costumbre que disfruto mucho
Luci
Gracias!
Univocidad
ResponderEliminarEs lo que hago, amiga.
Perderme en mi y en cada detalle de mi cuerpo, en todos los momentos que pierdo y en c ada rincón del resto del mundo.
Y me gusta. Adoro compenetrarme con el día y saber que es mío por un pequ´ño trozo de tiempo...
Que bueno que no te molesta!
Besos Univocidad!