viernes, 9 de septiembre de 2011

Dos preguntas...

Todo comenzó como siempre. Como si el día hubiera estado marcado en un pequeño espacio olvidado dentro de algún viejo almanaque. Como esas tardes donde te ves solo y recostando tu cabeza en un sillón, sincero y algo vanidoso, te crees el dueño de todo... Todo fue preciso, meticuloso e indirecto, ya que, de saberlo de esa forma, no hubiera dejado  que pasara.

Primero me preguntó mi nombre. Se lo dije. Respiré tan tranquila como pude y logré hacerlo. Tal vez sea difícil de entender mi postura con respecto a eso, pero no puedo ocultar, que decir como me llamo, realmente no me gusta. Fue entonces que el aire me acompañó y de mis labios surgieron las letras. Me dijo que era hermoso y único, ya que nunca había escuchado ni conocido a alguien que se llamara así. No le creí. Por supuesto.
Después dijo que quería saber de mis sueños. Tamaña proesa la mía al querer decírselos. Los describo perfecto entre versos, con pinceladas de poesía y mediante prosas cargadas de verbos, pero escucharlos salir de mi boca es algo que...No se, sencillamente no puedo...
Busqué  entonces en el borrador de mi memoria y se los dije, sintiéndome humilde y algo temerosa. Escuchó todo. Asintió con su cabeza a algunos y en otros simplemente me regaló una postal de su rostro y cerró los ojos. No me dijo nada sobre ellos. Y no quise pensar en porque no lo hizo.
Más tarde me miró tan fijo como le fue posible y se quedó en silencio. La tarde caía despacio y en el aire se presentía la pesadez de la noche. El sol reflejaba la calidez de su cuerpo y a mi lado cantaba un pájaro de plumaje en tonos color celeste. El árbol lo sostenía erecto y el ave solo inflaba su pecho. Los acordes de su melodía colmaban mis oídos y el silencio comenzaba a transformarse en ausencia. Un viento entrometido golpeó con calma mi espalda y de pronto tuve frío.
Ya no más luz, ya no más sol, ya no más ventanas, ya no más ojos, ya no más preguntas y ya no más de aquella sensación de creérmelo todo. Ya nada me queda, ya nada tengo y ya nada más me pertenece.
Porque sin que lo haya notado, quien tenía los ojos cerrados era yo. La que escribe, la que odia su nombre y la misma persona que se ha quedado sin sueños. La que estando sola, triste y perdida, minutos antes se sentó en un sillón del patio y se quedó dormida.
Yo, la misma que al despertarse no entiende nada y a la que ahora, en este preciso instante le duele el pecho. Esta que tiene atorada su garganta desde que comenzó a no decir lo que siente y exactamente la misma que sabe que habló con él hace un momento...
La que no entiende porque su papá decidió bajar del cielo y llegó hasta ella para hacerle estas simples dos preguntas. Pero la que con certeza sabe, que quedarán por y para siempre, clavadas en los recuerdos más tristes de su vida.

6 comentarios:

  1. Todo lo que somos... puede encerrarse en un suspiro.

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  2. Hasta que no pasaste por mi blog no sabia que habias vuelto a escribir. Que alegria volver a leerte!!! Extrañaba tus palabras tan profundas y cargadas de sentimientos...

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  3. la tristeza es un forma que tiene la vida de contarnos que estamos vivos...Las preguntas siempre abren horizontes....

    mi beso

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  4. Amo cada texto tuyo, sea de alegría o tristeza.
    Porque escribes con tantos sentimientos y tan sumamente profundo que consigues hacer cada texto, que siempre me llega.
    El texto me ha inspirado muchas cosas, pero no soy capaz de describirte mi sensación. A veces sobran las palabras.
    Un beso enorme!

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  5. Yo creo que no son tristes, va vos sos la que lo sentís, la que lo palpitas y en el momento de cerrar los ojos, alguna lágrima cae, los primeros párrafos son pefectos.
    Ayer me acordé de vos, cuándo en mi cel estaba escuchando un tema, un tema que cada vez que lo escuchó no puedo evitar otra cosa que llorar, me vas a entender cuándo lo veas.

    Te dejo el link.
    http://www.youtube.com/watch?v=Y-Lqxq66L08


    Pd: Cerrá todo lo que estés mirando en el momento que te pongas a escuchar el tema. Un abrazo amiga!(:

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  6. Tienes una capacidad hermosa de robarme lágrimas con las letras, hay un silencio inconcluso en mi pecho y una emoción que revienta en sensibilidades, es encantador leerte.

    Besos

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Agradezco mucho tu comentario...