miércoles, 14 de septiembre de 2011

Que vengas...

Y que me toques la espalda sin decirlo. Que me  acaricies con tus manos tibias así, sin necesidad de ningún preámbulo. Que me toques más allá del cuerpo y sientas que mis ojos siempre que te perciben están profundamente cerrados. Que me escuches siempre que me callo y que entiendas la necesidad de vos que siempre tengo. Que te quedes, que te vayas, que te escondas, pero que de una forma u otra, encuentres el modo de volver a mi lado.
Que me arrastres a la cama como nos gusta, que me mires mientras alisas mi pelo, que me regales dibujitos en la panza, y que, sin tener que pedírtelo, escuchemos nuestra canción de nuevo. Que seamos  como ayer, como siempre fuimos, como nos gusta ser y como nos conocimos.
Que si peleamos, francamente ya no me importa. Si es el modo de volver a tenerte así, lo acepto, y si es necesario también lo entiendo. Que te acuestes a mi lado y me mires. Que te duermas acariciándome y yo me quede despierta observándote en silencio. Que jamás se nos olvide que somos felices, y que aunque no sepamos vivir separados, tampoco nunca, intentemos hacerlo.

7 comentarios:

  1. ME ENCANTÓ!
    A veces no se necesita que se diga todo esto cuándo se siente de esa manera, yo creo que no existe algo más lindo que una mirada que lo hable todo sin decir absolutamente nada.

    Ojala que se arregle el inconveniente, no sos la única.

    ResponderEliminar
  2. Me ha parecido espectacular, absolutamente todo el texto.
    Me alegro de juntos seáis felices, y que por supuesto lo sigáis siendo. :)
    Un beso enorme!:3

    ResponderEliminar
  3. que simplemente esté, lejos o cerca, pero que esté

    ResponderEliminar

Agradezco mucho tu comentario...