lunes, 14 de noviembre de 2011

Lunes, 14 de Noviembre

Cerré la puerta y cuando todavía no te habías alejado lo suficiente lloré, mi amor, lloré todo lo que quiero decirte desde hace tiempo, y lloré todo lo que te digo a diario, que no puede ser, que aún no tiene proyectos, que aún no tiene tiempo, y que, tal vez, deba vivir en la eternidad de un pequeño sueño...
Me duele, me dolió muchísimo todo lo que me dijiste, la forma en que no me mirabas y el modo de dirigirte a lo nuestro como "el error más grande de tu vida". Me lastimó el hecho de saber que hubieras preferido nunca conocerme, no sabes cuanto.
Dijiste que me vaya, que no había nada por lo que valiera la pena seguir luchando, y que sabías perfectamente como seguir viviendo sin mí, que ibas a superarlo, y que no era la muerte de nadie...y en eso te equivocaste. Fue la muerte de alguien en el momento mismo en que sintió tus pensamientos antes de que los digas...fue la mía... Me tuviste delante tuyo todo el tiempo y no parecías estar sintiendo nada. Un televisor en canales con descarga ayudaba a disimular lo que ocultabas, y tus manos en juegos descuidados con el control remoto hacían que mis nervios crecieran hasta el punto máximo de mis límites. Y yo seguía llorando...
Pediste separarnos...
Para no seguir perdiendo el tiempo, dijiste, para que yo no siga esperando lo que tanto deseo de alguien que no va a poder dármelo nunca, de alguien que según mi interpretación de la situación...simplemente tiene miedo. Me comparaste, pero no en esas comparaciones que son inevitables en este o en cualquier otro momento, sino en las otras...en las insoportables, las oscuras, las irónicas y las más certeras...me dijiste que todo esto era mi culpa y que lo que yo tanto quiero jamás iba a ser posible...
Me dijiste también que llevás mucho tiempo pidiéndome lo mismo, que me vaya por donde vine, que me lleve lo que quiera, lo que sea, los perros, la mitad de todo y más si es que así lo quiero...y solo pensaste en el dinero... en las cosas de valor material que siempre me diste, las mismas que aunque me gustan no son lo que yo más quiero de todo lo que tenemos... Y lloré también por eso...me dolieron los ojos tras cada lágrima que se me caía sin quererlo, y me duele también el alma, me duele el cuerpo todo...entero...
En un momento me di cuenta que para que una pelea de este tipo estuviera sucediendo eran necesarias dos partes, una que hable, recrimine, escupa incoherencias y estupideces, pero también otra...una parte que escuche, que hablando o aún en silencio, que acepte, que de por cierto todo lo que el otro dice solo por estar ahí, de pié, erguida o desecha pero soportando...
Entonces decidí irme...
Hacer lo que según vos queres desde hace mucho tiempo y ahorrarme más de todo este sufrimiento. Me cambié, acomodé un poco mi pelo, extraje mis lentes de la mochila, y como pude me acerqué a mi mesita de luz...que estaba justo al lado tuyo...la abrí y la cerré lo más rápido que pude, y con la poca voz que me quedaba te pedí que ya nunca más me busques, que si llegabas a sentir que te equivocaste o si me extrañabas, o si finalmente entendías que soy quien tiene la razón con todo lo que dice o exige...que si te dabas cuenta de lo que dejabas atrás y de lo que yo valía...que lo soportaras solo...porque yo, francamente, ya no quería volver a verte...
Para mi sorpresa lo único que hiciste fue decirme algo...lo más nefasto que escuché en mi vida...la frase más absurda que me han dicho en el universo entero...
Dijiste..."si te vas no te lleves el teléfono nuevo..." No pude creer lo que escuchaba y cerré los ojos...las lágrimas me ardían al contacto con la piel de mi cara, pero cerré mi puño lo más fuerte que me fue posible y sin pensarlo me di vuelta, te miré sin verte y extendí la palma de mi mano...
"lo único que me llevaba es mi documento..."
Salí de casa como fuera de todo, como más allá de una realidad tan mía como el miedo mismo, y con un dolor tan pero tan grande como indescriptible. Caminé hacia el portón de la vereda y delante de él estaba acostado mi perro...dormía tranquilito, estirado y relajado, disfrutando del nuevo día...Y lloré de nuevo... No quería verlo, no quería recordar una cosa más de las que estaba dejando y mucho menos quería despedirme, de él y mucho menos de mi perra... Caminé hacia la puerta y me agaché a acariciarlo, él sintió mi tristeza y puso su carita entre mis brazos, se apoyó en mi pecho y me dio una de sus manos...Le dije que lo amaba, y que lo extrañaría cada día de mi vida, besé su carita y salí...
cerré la puerta
crucé la calle
caminé
caminé
me quemó el sol
me dolió el cielo
me absorbió el dolor
me comprimió la culpa
me quebró oír el aullido de mi perro...me destrozó el alma...
no volví la mirada
no podía...pero quería hacerlo!
caminé
caminé
de vez en cuando estiraba las manos y con la punta de los dedos tocaba algunos pastos que crecen al costado de la calle
los autos me ensuciaban esparciendo sobre mí la tierra del camino
lloraba.
respiraba
lloraba
lloraba
extrañaba
pensaba
me dolía...
me quedé en silencio
escuché algo
no eran autos
no era tierra
no era el tren
no era nadie
Era él...


que me seguía...
                                                                   que había ido a buscarme...

7 comentarios:

  1. Dios, que tristeza.
    Ahora comrendo tu mensaje.
    Preciosa, si tan solo te dieras cuenta cuanto vales...
    Quien te ame realmente, es mentira que te lastimará.
    Solo piénsalo...
    Besitos y un fuertísimo abrazo.

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  2. Me ha encantado... largo pero precioso :)

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  3. Si el amor no es suficientemente amante,no quiero el amor.
    Gracias de nuevo por hacerme volver y pensar en ello.
    Un beso

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  4. ufff... que daño...
    tu texto duele...
    gracias por la frase final...
    gracias por la esperanza...
    un texto increible!

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  5. Gracias, por tus palabras. No sé tu nombre, no sé tu paradero, así que te agradezco de la mejor manera que puedo.

    Ojalá tu escrito haya sido un sólo escrito y no las palabras de un evento que sucedió, porque se siente triste.

    Gracias.

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  6. Tristemente hermoso... o hermosamente triste? hermoso y triste, triste y hermoso...lo hermoso es que aún queda la esperanza...de que alguien sigue tus huellas, alguien pretende sorprenderte por la espalda, abrazarte y darte la tranquilidad para que vuelvas a respirar...bellisimo!

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Agradezco mucho tu comentario...