El lugar estaba desolado, el aire parecía no percatarse de que estábamos en medio, y el cielo mismo no quiso quedarse a ver lo que hacíamos. La luna nunca fue tan frágil y móvil como ese día, al igual que el suelo, el cual temblaba al unísono con cada uno de nuestros (o mis) latidos.
Fue la vez que viniste, que fui, que hicimos, que estuvimos, cuando me miraste, me cegué, me gritaste, te oí, me dejaste, me fui, me viviste, me olvidé, te asustaste, te odié, te escondiste, te encontré, te reíste, me enojé, te burlaste, me alteré, me heriste, te gustó, me tuviste, te maldije, pero finalmente, a ninguno de los dos le importó...
que esa haya sido
la última vez que nos vimos...

Con la cantidad de sentimientos que se mueven en ese texto y lo bajito que susurras el final, creo que a los dos les importó.
ResponderEliminarUn beso
Con la cantidad de senti... o sea, iba a decir lo mismo que Julio.
ResponderEliminartu escrito se asemeja a esa metáfora que mencionan siempre: "tu vida en diapositivas" es increíble como pasan las cosas para que un final sea tan simple y vació. Pero de eso esta lleno la vida y aun asi sigue siendo perfecta.!!
ResponderEliminarBesos lunaticos
Y estar los dos en perfecta armonía.
ResponderEliminarUn placer volver a leerte de nuevo (:
La inercia de las relaciones, a menudo confundida con otra cosa.
ResponderEliminarHola, he estado buscando tu blog desde hace tiempo ya que es uno de mis favoritos y por fin lo encontre, te sigo, sigueme en http://princesailusa.blogspot.com/
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