Caminaba tan despacio como podía para no sentir que el piso
era demasiado débil. Llovía. Hacía tiempo que no lo hacía y solo podía entender
que eso mismo era lo que despertaba en mi tanta emoción por tanto contenida,
olvidada, escurrida. Solía mentirme,
convencerme de que no lo necesitaba, y que aun sin ello, mi vida seguía, se
adelantaba a cada momento de esos que recordaba tanto que hasta me dolían.
Conocí personas que, debido a mi alejamiento repentino y
prolongado, simplemente terminaron por salir de mi vida. Hice amigos, con lo
que eso me cuesta. No los conocí personalmente pero sé que eso no hizo ni
hubiera hecho falta nunca. Tengo experiencia en el tema, aprendí que la
cercanía no significa nada más que una mera cuestión geográfica, y que los
verdaderos sentimientos van mucho más allá de eso.
Me contaron historias que más tarde hasta las hice mías, me
confiaron secretos y también fueron parte importante en la reconstrucción de
los míos. Nos quisimos. Formamos parte
de ese pequeño grupo de personas que sabe de lo que habla el otro solo por el
hecho de escribirlo, y eso es más que
importante. Hoy los extraño. Extraño
también aquella que yo era cuando estaba y me comunicaba con ellos. Quiero que todo eso vuelva.
El tema es…que no sé
cómo hacerlo. Antes, simplemente me sentaba delante del monitor y las
palabras siempre venían, ahora en cambio siento que tengo que buscarlas y si
las obligo a venir no es lo mismo. No las reconozco como mías.
No creo que el hecho de escribir y sentir amor por eso simplemente
desaparezca, que de la nada se aleje y se olvide un determinado día. Que deje
de valer tanto para finalmente olvidarse y solo recodarse como una parte lejana
y pequeña de lo que fue una vez mi vida. No, no lo creo. No tengo que creerlo.
Es difícil. Siento que me debo algo, que tengo que llenar y
rellenar el hueco dentro de mis propios zapatos vacíos. Reescribirme a mí
misma, a mis propias inspiraciones pasadas y a todas y cada una de mis
sensaciones antiguas. No puedo nada más volver y fingir que soy la misma,
demasiada pretensión que no, no sería capaz de hacerlo.
Por eso vuelvo humilde, como fui y me gusto ser siempre.
Cambiada porque tantos años no pasaron así sin más, al contrario. Sufrí tanto,
que de solo recordarlo siento que se me viene el mundo de nuevo encima. Conocí
otra versión de mi misma, me dolió el alma como nunca pensé que dolería, me
volví única, me hice de nuevo para renacer en esto que hoy, de nuevo, acá se
presenta. Que solo sabe escribir como forma de definirse y que siempre, va a
encontrar la forma de mantenerse viva.
Hubiera querido vivir meno cosas para no haberlas entendido
a todas de un solo golpe, pero en fin,
así debe haber estado escrita mi vida. Finamente aprendí a aceptarla y
rescatarme de ella con las cosas buenas bien agarradas de mis uñas, para no
perderlas nunca y siempre recordarlas para saber encontrarles el sentido.
Destacando siempre la mejor de todas, la más bella, sincera,
hermosa y pura.
Agradecer a Dios,
todos los días, por haberme regalado un hijo.
amiga... antes que nada, el PLACER de leerte de nuevo. no te lo puedo explicar con la palabras
ResponderEliminary entiendo perfectamente eso que decis que antes las palabras te salian solitas, y ahora las tenes que forzar, lo entiendo perfectamente, son momentos, de inspiracion, o simplemente de TENER TIEMPO... ahora un está con miles de cosas juntas! pero te leo, y este texto es TAN pero TAN VOS :)
que lindo
que lindo leerte, siempre
Una sola palabra lo resume todo.
EliminarGRACIAS.
Y perdón por lo otro.
Querida, espero perdone el atrevimiento del "querida" pero cuando llega un hijo llega la palabra viva, la que enseña, la que pregunta por qué sale la luna si el sol no se ha ido a dormir. En ese sentido el hijo renueva la vida, el vacío, el abismo. Lo que viene son palabras a cantidades asombrosas de silencio. Qué Dios te bendiga y dé la sabiduría para el ser que empiezas a guiar.
ResponderEliminarGracias!
EliminarEs exacto como vos decís y efectivamente se necesitan muchas bendiciones.
Tus palabras no suenan para nada rebuscadas. Más bien al contrario, resultan muy naturales.
ResponderEliminarFelicidades por ese hijo.
Besos.
Esa es la idea...
EliminarGracias!
Pueden angustiarnos los cambios y el hueco que dejan. Pero los únicos que no cambian son los muertos. Ya vendrán hechas nuevas las palabras. Un beso!
ResponderEliminarEs lo que espero y necesito!
EliminarNo tienes nada que justificar.
ResponderEliminarEscribe como y cuando te apetezca.
Y si no te apetece tampoco pasa nada.
Saludos.
Es que a veces el no poder es mas fuerte que el no querer...y me da culpa.
EliminarQuerida amiga, me da gusto leerte de nuevo y sentirte en cada letra que no es tan diferente o ajena a ti, la esencia permanece aún a pesar del tiempo, de los cambios, ella es contigo una y es tu inspiración. Gracias por volver y dejarnos sentir(te) de vuelta.
ResponderEliminarPermanecen siempre, solo que se toman su tiempo y yo dependo de eso
Eliminar¡Tanto tiempo! Qué lindo saber de vos de vuelta... a mí también me pasó lo mismo, que por una u otra circunstancia dejé de escribir y, cuando quise volver, se me hizo (y hace) dificilísimo.
ResponderEliminarBienvenida nuevamente, ¡y felicidades por tan hermoso regalo, tu hijo! ♥
Un abrazo.
Hola!!
EliminarEntonces sabes muy bien lo que quiero decir.
Gracias!
Los cambios dan aveces miedo...
ResponderEliminarSiempre
EliminarComienzo por saludarte y darte este abrazo de amiga bloguera. Tu escrito me resultó muy sincero y escrito desde el alma. No temas sentir que el teclado a veces no tiene las palabras necesarias o, simplemente no sabes qué escribir. A todos nos ha sucedido en más de una oportunidad. Es natural y normal. Las letras son un tanto celosas si nos alejamos un poco de ellas; pero cuando nos volvemos a enamorar de ellas, todo fluye, además, te aseguro, que la llegada de ese hijo en tu vida te regalará algo más que el concepto amistad, te dará vida y mucho material para escribir.
ResponderEliminarUn abrazo para ti.
Es muy cierto lo que decís Taty, las palabras se alejan como nosotros también de ellas.
EliminarY lo otro que decís es así, solo que hay partes tan tristes, que les cuesta mucho salir...