Todavía espero que sean las doce para correr a abrir los regalos, el tiempo donde todos estábamos juntos por el solo hecho de quererlo, y no, por ser obligados. Todavía siento nervios al ver que la hora pasa de un modo conocido pero cada vez más fuerte, más certero y más y más doloroso que como yo lo recuerdo. Y paralelo a esto se que me repuse de todo lo malo sabiendo que nada peor podía llegar a pasarme. Y hoy entiendo que estaba equivocada.
Que ni todo el dinero del mundo te hace mejor persona, ni una casa propia te nombra digno, mucho menos podes llegar a ser bueno si en tu trabajo te pagan uno o dos pesos más de los que yo podría llegar a ganar con el mío. Hoy se que no hay dolor más grande que el del miedo a perder algo que amo, porque después de eso no tendría motivos para nada, y en ese momento sabría lo que vale haber podido decidir en otros momentos que, ignorantemente, llamaba difíciles e insoportables.
Porque se que hay lugares donde uno es libre, dueño de si tanto como del entorno mismo, y es ahí donde creo que estoy en este momento. Podría dejar de decir cualquier cosa con tal de cerrar los ojos y sentir que mi familia esta conmigo. Que aprendí a no dejar que nadie maneje mis cosas sin tener que irme y empezar a vivir de nuevo en otro sitio, sola, como cuando creía que ese era mi único destino posible. Ahora estoy primero pero dentro de un círculo, uno que ya no se cierra y me ahoga.
Y sin embargo no entiendo como es que los sentimientos se pierden, las personas dejan de llorar por pequeñas cosas y a su vez también olvidan de donde es que parte todo, como fue que empezaron y porque están juntos. Para después separarse y ya nunca recordar el camino de vuelta para reencontrarse. Y tengo miedo que me pase eso. Porque nadie esta exento de nada, ni el más valiente ni el más cobarde. Pero a diferencia de otros, mi motivo es tan pero tan chiquito, que encierra dentro de su cuerpo todo lo más importante.
El amor que nunca creí que sentiría, así como también la fuerza que creí que no tenía. Y por eso se, que a pesar de todo, uno también tiene determinados lugares donde siempre vuelve y encuentra ese porque tan valioso como profundo, donde en silencio duerme la respuesta a toda pregunta necesaria.
Y en mi caso es tan chiquito que asusta, pero a su vez tan feliz por el solo hecho de estar conmigo, que creo que finalmente eso hace que olvide cualquier otra cosa.
Todavía espero que sean las doce/
ResponderEliminarel tiempo donde todos estábamos juntos por el solo hecho de quererlo/
Todavía siento nervios al ver que la hora pasa/
Porque se que hay lugares donde uno es libre/
Hoy se que no hay dolor más grande que el del miedo a perder algo que amo/
Y sin embargo no entiendo como es que los sentimientos se pierden/
Para después separarse y ya nunca recordar el camino de vuelta para reencontrarse/
El amor que nunca creí que sentiría/
Quedémonos con lo sentimental, con lo inmaterial, con ese lugar que consigue revivirnos por muy pequeño que sea. Quedémonos con el lado bueno de las cosas, y mucho más aún en estas fechas.
ResponderEliminar¡Un beso muy fuerte!
Cuanta nostalgia. linda entrada.
ResponderEliminarTe deseo Felices Días.
ResponderEliminarLlegan días muy especiales, las cosas no volverán a ser las mismas:
¿o tal vez sí?
Estas fechas nos cambian, rejuvenece la memoria y con la barra de carmín rojo pasión nos dibujamos una sonrisa que demasiadas veces esconde el invierno del alma. Nos vestimos con el satén que desborda la noche intentando ocultar que somos un lienzo donde las heridas no siempre restañan la sincera entrega de la confianza, la insinuante mirada del alba, todo aquello que da vida a los sentimientos.
Se marchan días y llegan otros prometiéndonos sueños y como siempre pondremos de nuestra parte el coraje, el compromiso, la seducción para que esa sonrisa bordada en rojo no tenga fecha de caducidad, pero no dependerá solo de nosotros encontrar la respuesta a una caricia, no dependerá solo de nosotros escribir un te quiero sobre la piel desnuda de la luna.
Os deseo, de corazón, que vuestras sonrisas, que vuestros sentimientos, en los días que llegan no conozcan el invierno del alma.
Besos.
Lunna