Que basura sos. Que mal me haces, logras sacarme cualquier felicidad que haya logrado sentir durante el día... y con lo que me cuesta.
Cada pequeña cosa que logro por mi misma me provoca tanto orgullo, me hace sentir valiente, humilde y me saca una sonrisa que logra que valore la vida. Un día a día. Un día a la vez. Logro a logro como quien diría.
Pero llegas vos y se me rompe todo, desarmo mi mundo lindo y quieto y lo reemplazo por mierda, gritos, discusion y basura.
Siempre teniendo que explicar lo que digo, lo que quiero decir o porque hago preguntas. Porque no se quien te pensas que sos que no se te puede preguntar nada. Con vos es todo "si" a lo que sea. Para estar bien debo responder o decir siempre "si" y la felicidad reina por ese simple hecho que es una porquería.
Porque si no quiero no quiero, si no me gusta no me gusta, y si no no estoy de acuerdo no estoy de acuerdo y punto.
Pero ahí empiezan los problemas. Como cuando me encontré a mi misma y finalmente pude quererme como se debe, como soy y como nadie más puede. Menos vos que en principio te odias a vos mismo.
No te quiero más.
Así de complicado y simple. No te soporto, no quiero ser como vos queres y renunciar a ser como yo quiero.
Porque más de una vez (por no decir todas) te enojas conmigo y me haces pagar tus culpas y errores. Todos ellos. Diciendo que son mías. Y que yo soy la culpable de todo.
Pero estoy cada vez más convencida de que te voy a dejar y me acerco cada vez más al hecho de asegurar que de este año no pasa.
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