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viernes, 26 de noviembre de 2010

Mi ritual personal

(La extensión del texto, hace a la esencia del momento)


Hoy voy a bailar…o la definición que yo misma le atribuyo a la palabra… Voy a volar, a rodar, a subir, a bajar, a flotar y a sentir la liviandad inminente que se esparce por mi cuerpo.
Tomaré mis auriculares y los colocaré en mis oídos. Elegiré la música correcta y comenzaré con el ritual mágico. Cerraré puertas y ventanas y me sumergiré en la más austera oscuridad, para que, al fundirme conmigo misma, la luz necesaria se materialice de manera fina y natural…pero a través de mi ser
Cerraré los ojos, dejaré que el aire entre por medio de mi alma y le permitiré me recorra a su antojo, sin ofrecer ningún tipo de resistencia. Aspiraré despacio, cortando por momentos el silencio del cuarto y sabiendo que la soledad es fiel a mis pasos aunque la música me permita no dejar huellas en el suelo. Y me sentiré…tranquila…
Acariciaré mis párpados con mis dedos sinceros y de a poco los alejaré hacia mis costados. Extenderé mis manos lo más lejos que me sea posible y expandiré mi pecho. Estiraré mi cuello y lo moveré despacio…alternando verdad con mentira, ilusión y fantasía, sobriedad y soberbia… Me dejaré poseer por la fuerza del momento…
Estiraré mis dedos, los deslizaré uno a uno por pequeños paneles azules que me invento y me quedaré extasiada ante el contacto con su textura.
Mi mano derecha se acercará a mi barbilla y en un alivio desconocido recorrerá sin trabas las esquinas de mi garganta, mientras que mi mano izquierda aún danza tranquila perdida en los ribetes de la esperanza. Luego, ambas descienden hasta mi vientre y, más abajo, juntas, toman la tela de mi vestido y despliegan su tela para que también forme parte de tan sutil pergamino. El negro de la tela se mezcla con las flores tan blancas que lo adornan y todo en conjunto da vida a la paleta de colores más vivos que jamás he admirado en mi vida. Piel, tela, calidez, espacio, tiempo, oleaje, respiración, sentimientos y paz…absoluta y bella paz…
Ladeo mi cuerpo en simultáneo con mi alma y sonrío al saber que ya no soy la misma, ya no estoy, ya no pienso, ya no lloro, ya no pregunto, ya no olvido ni tampoco recuerdoAhora solo creo…
De pronto, mis pies, marionetas celosas de una obra de teatro que les resulta ajena, deciden hacer su aparición en escena y demostrarme que también son parte significativa en la melodía que conforma mi cuerpo. Silenciosos y seguros de si mismos me llevan consigo en una danza eterna…
Me descalzo en una desconcertante entrega y palpo asombrada la delicadeza de la alfombra mientras que me amoldo a los pliegues de la superficie del suelo. Piso con soltura aunque me produzca miedo, y disfrute un poco también de eso. Comienzo a absorber la energía que emana de mi propio cuerpo y siento que me elevo. Percibo movimientos tenues que, decididos y suaves, transportan mi cuerpo hasta la superioridad más pura, y me desvisto…
Abajo quedan las manías, los miedos, las dudas, los misterios, las caricias y los desvelos…abajo está la inercia pero arriba…arriba está lo incierto, y yo me fundo con ello… en un sincero vuelo…
La música inunda mis ojos y cada poro de mi piel me proclama…me calma, me disfruta, me habla y canta para mí en un exquisito tono perverso…Los acordes me rozan, las notas me acarician, los sonidos me reconocen y las voces me perdonan…
El mundo entero gira en torno a la flotabilidad de mi cuerpo y la claridad propia de mi esencia me baña con una luz que mis fibras desconocen, pero me gusta, me embriago de eso y lo disfruto.
La música comienza a decirme adiós y mi cuerpo decide quedarse un poco más de tiempo, baja de la nube de sentimientos y se nutre de cada sílaba que fluye de mi profundidad pasiva. Los auriculares aún se aferran a mis oídos, pero mi alma entera se haya mucho más allá de un conciente silencio. Ha probado la sencillez de un momento y se niega a dejarlo terminar…
Mis articulaciones traman nuevos bailes y mis recuerdos se hacen a un costado como forma de comparecer con ellas y yo…
Con mis ojos todavía cerrados y esa sublime sensación de vida no me detengo…
Sigo…sigo




Giro
subo
bajo

canto

bailo

Me disfruto





Y ya nunca me detengo…