La almohada retiene un cuello que se desarma al compás de una melodía y el colchón se comprime tras los pasos de una respiración insulsa y metálica. Las sábanas continúan delimitando un cuerpo que solo finge dormir, y las patas de la cama lloran al no poder irse de allí. El cuarto entero se diluye en una nube de fantasía y rencor, al igual que las ventanas que automáticamente se cierran cuando el sol las amenaza con su resplandor.
Las paredes reescriben con cemento sucio todo el antes que dejó de existir y con el mismo trazo se esfuerzan en borrar las claves para seguir. El material se define fino, delicado,y un tanto hostil, pero cada rasgo inevitable que la vista alcanza, describe todo de manera lejos de determinarse sutil.Que sentido tiene una canción que no se escucha?
Puede que me equivoque, aunque tengo la tranquilidad de que, nunca, me creí la única dueña de la razón...
