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miércoles, 8 de diciembre de 2010

Experiencia literaria

Es increíble todo lo que te provoca leer un libro, degustar sus palabras, fundirte en la esencia del texto, y posteriormente, identificarte o no, con la plena extensión de su significado.
El hecho de pensar o no en las cosas normales de la vida es una cuestión natural, independiente de factores que la despierten u obstaculicen en determinados puntos. Pero siempre hay señales que te alcanzan, roces con significados desconocidos y visiones alternativas que posiblemente nunca se habían tenido en cuenta.
Sin pensarlo, te dirigís a un local pautado, no de forma predeterminada, sino por el gusto y el placer que te genera la lectura. Un libro no te habla, eso es un hecho, un libro tampoco tiene la capacidad de acercarse hasta tus manos, pero lo que si puede es elegirte. (Y no estoy loca. Lo digo por propio convencimiento y experiencia).
Buscas uno y, sorpresivamente, encontrás y comprás otro. Viajas de regreso a tu casa, escuchas algo de música, visualizás el resto de tu día y pensás en el libro. En ese libro. Llegas, te pones cómodo y lo tomas entre tus manos. La energía inexplicable fluye, comienza el viaje hasta tu cuerpo y se instala en los rincones de tu mente.
Tus manos perciben vibraciones delicadas y lees fragmentos como éste...

"la pasión hace que uno deje de comer, de dormir, de trabajar, de estar en paz. Mucha gente se asusta porque, cuando aparece, derrumba todas las cosas viejas que encuentra.
Nadie quiere desorganizar su mundo. Por eso, mucha gente consigue controlar esta amenaza, y es capaz de mantener en pie una casa o una estructura que ya está podrida. Son los ingenieros de las cosas superadas. Otra gente piensa exactamente lo contrario: se entrega sin pensar, esperando encontrar en la pasión la solución a sus problemas. Descarga sobre la otra persona toda la responsabilidad por su felicidad y toda la culpa por su posible infelicidad. Está siempre eufórica porque algo maravilloso sucedió, o deprimida porque algo inesperado acabó destruyéndolo todo.
Apartarse de la pasión, o entregarse ciegamente a ella, ¿cuál de las dos actitudes es la menos destructiva?..."

Más abajo, encontrás frases como está...(que acompañan magistralmente al fragmento antes citado)...

 "he aprendido que esperar es la parte más difícil, y también quiero acostumbrarme a eso; saber que estás conmigo, aunque no estés a mi lado"

Finalmente, el remate menos esperado...

"me sentí herida cuando perdí a los hombres de los cuales me enamoré. Hoy, estoy convencida de que nadie pierde a nadie, porque nadie posee a nadie. Ésa es la verdadera experiencia de la libertad: tener lo más importante del mundo sin poseerlo"

Y, luego de leerlas, sabés que elegiste correctamente, aunque sepas que en sí, no lo hiciste. El libro se puso delante tuyo y vos solo lo obedeciste, encontrando en él muchas respuestas y similitudes con lo que atravezás diariamente en tu vida. Y obviamente te vas a quedar pensando en todo lo que leíste...


y mucho más que eso...


Aclaración: el fragmento y las frases citadas pertenecen al libro Once Minutos de Pablo Coelho, del cual hacía referencia en mi escrito. Excelente libro, lo recomiendo.


He abierto un nuevo blog, algo diferente, pero la esencia y quien escribe, siguen siendo la misma persona. Si gustan leer dejo el link http://espaciosenblancaoscuridad.blogspot.com/
Gracias!