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viernes, 10 de diciembre de 2010

Me siento demasiado triste e impotente... y ya no puedo con eso...

Me equivoqué.
Creía que con ser buena persona y  manejarse conforme a eso era suficiente, y hoy entendí que se trataba de una mentira. Una frase para convencerme y para sentirme tranquila, aunque así sea como piense y sienta.
Estoy segura de mi misma, de mi personalidad, de mis actos, de mis palabras, de mis silencios, de mis ruegos y mis pedidos, de mis enojos, de mis alegrías y hasta de todos y cada uno de mis disgustos. Pero con eso no hago nada. No obtengo una solución, ni la retribución justa a mi proceder auténtico y siempre claro.
Aprendí que, mientras más fiel a tu sinceridad seas, más lastimado terminas luego de los procesos de la vida, y que por cada gesto solidario de tu parte recibís la humillación más pública y la más grande...
Hoy entendí que, si tenés algo que hablar lo mejor es hacerlo de frente, aunque del otro lado, solo recibas portazos e insultos que retumban en tu mente. Entendí también, lo que muchos me han dicho, "no confíes tan ciegamente en tu familia, porque esos, son los que más tarde te clavan un puñal por la espalda"...y que razón tenían...que sabiduría tan preciosa me regalaron cuando me dijeron eso, solo que yo, como siempre, ingenua, tonta y confiada decidí ignorar por completo.
Esta noche confirmé el profundo odio que le profeso a la falsedad y a la mentira, porque pude sentirlo mío, le permití que surcara huellas en mi carne y que, posteriormente, se saciaran uno al otro robándose la tranquilidad de mi sueño. Y me duele...Me duele porque quería seguir creyendo en la gente, porque necesitaba que alguien me demostrara que la dignidad y el respeto existen y que yo, por el simple hecho de ser un ser humano, las merezco por justo derecho.
Me sentí impotente.
No pude defender la esencia de alguien que es puro de alma, corazón y cuerpo, y eso me destroza. Tuve que escuchar blasfemias por parte de quien denigra al prójimo todo el tiempo, y no pude hacer nada. Sentí que cada insulto era para mí, ya que él y yo somos la misma cosa. Y sentí que me moría. Porque puedo llegar a aparentar inmunidad a agravios hacia mi persona, pero con él no, con él es distinto. Es tan buena persona que saber que lo humillan es muy injusto...demasiado.
Y luego de todo esto, horas de llanto del más doloroso y profundo, vueltas interminables en la cama y varios vasos de jugo, también llegué a una conclusión que creo, es definitiva...
Ya no estoy segura de que todo vuelva, (como dije el otro día), y no es que me desmienta a mi misma, sino que, la maldita vida hace que todo cambie con una costancia absoluta e irreprochable. Y a la persona causante de todo esto, no le importa como me siento, lo que sufro y lo que me duele. Porque esa persona ahora duerme tranquila y plácidamente.
En cambio yo estoy acá, despierta, sola, llorando, sin poder dormir y escribiendo...
Y mañana sufriré lo mismo, porque recordaré todo y el mismo escalofrío recorrerá mi cuerpo, mientras que esa persona va comenzar su día feliz...
Conciente y seguro, luego de  habernos causado el mayor de los sufrimientos...




Necesito descansar...
pero no puedo...