
El silencio me dice que te necesito y la piel se desangra por dentro. La calma de la noche que me asfixia me recuerda el secreto de mis sueños y el color de mi almohada guarda detrás de mi cuello, las caricias que nunca dibujaste con tus dedos. Y duele.
Duele el amor cuando es secreto y más aún cuando se grita con la mirada. Seduce el sabor de tu cuerpo aún conociendo lo que me dicen tus palabras y subsiste aferrado a la más pura de las esperanzas.
Las mentiras de mi culpa me recriminan que ya no te busque y mis labios ensayan explicaciones sin sentido. El tiempo revuelve la arena que deambula en el reloj sediento de momentos y escribe lo que no quiero que sea cierto.
Y en medio, mi bendito desconcierto.
Mis pies flotan sobre la liviandad del agua y duele. La calle observa como camino lentamente y me recuerda que mis pasos siempre me llevan hasta los lugares donde quizás, pueda verte...
Duele el amor cuando es secreto y más aún cuando se grita con la mirada. Seduce el sabor de tu cuerpo aún conociendo lo que me dicen tus palabras y subsiste aferrado a la más pura de las esperanzas.
Las mentiras de mi culpa me recriminan que ya no te busque y mis labios ensayan explicaciones sin sentido. El tiempo revuelve la arena que deambula en el reloj sediento de momentos y escribe lo que no quiero que sea cierto.
Y en medio, mi bendito desconcierto.
Mis pies flotan sobre la liviandad del agua y duele. La calle observa como camino lentamente y me recuerda que mis pasos siempre me llevan hasta los lugares donde quizás, pueda verte...
Duele no saber si realmente, algún día, dormiremos juntos.
...o si eternamente despertaremos recordándonos.