Estira sus dedos frotando uno a uno, de ambas manos, mientras piensa, mientras se detiene en el tiempo y se deja para sí todo lo que ahoga por dentro. Suspira y estira las piernas. Sonríe.
Baja la mirada y sabe exactamente hacia donde la dirigirán sus yemas, sabe que en minutos más palpará lo que hace tiempo necesita, lo que desea, lo que extraña, lo que, simplemente, hace que sea ella...
En sus oídos la melodía que la representa hace eco en su alma y vuelve a compenetrarse con su esencia, vuelve a percibir el sabor de las letras. Pierde la conducción de sus pasos y deja que los sentimientos guíen las marcas de su cuerpo.
Entonces escribe...suelta la adrenalina de su cuerpo en pequeñas notas que conforman oraciones y otorga libertad a cada pensamiento que reprime su piel, así como también se libera del mismísimo encierro, ese que la anula intelectualmente y que, silenciosa y concientemente la aniquila, la ahuyenta, la desdibuja...la borra...
Expresa lo que guarda en la profundidad de su ausencia y demuestra todo aquello que con su cuerpo tapa...
Como extraño mis palabras...
Un beso enorme para todos, los extraño tanto...
Pero bueno, solo resta seguir esperando...