(Gracias Menage por la foto)
Puedo ver que tus ojos amarran a los míos con lazos lejos de ser dolorosos, y que todo mi cuerpo se entrelaza con el tuyo. Admito la supremacía de tus besos y simplemente me rindo…Dejo a tus ojos mirar a su antojo y permito que tus manos surquen huellas imborrables en los parajes más recónditos de mi piel sedienta.
Me entrego…
Suelto las cuerdas de tu deseo y ahora soy yo quien marca el camino. La sorpresa hace eco en tus ojos y pareces desconcertado, la iniciativa solo la toma quien realmente lo siente y creo que no pensabas que yo era capaz de hacerlo. Pero mirame, y disfrutalo…porque yo lo estoy haciendo…
Mis manos dibujan palabras en tu abdomen y sienten los temblores de tu cuerpo adormecido. Estas rendido ante mis pensamientos y no imaginas que es lo que pasa por mi mente…y yo juego con eso…
No puedo ver lo que me dicen tus ojos pero tampoco lo necesito. Los espasmos que siento en mis labios son más que suficientes y hablan por si mismos. Cierro mis ojos para sentir que el contacto es completo y dejo que mi boca te acaricie en el más implacable de los silencios. Ecos inaudibles deben alcanzar tus oídos y los míos solo retienen el roce de tu respiración que por momentos se altera…junto a la impaciencia y el vértigo que se desprende de la mía…
De pronto percibo que acaricias mi pelo… y solo Dios y mi alma saben en que medida me gusta eso… lo tomas desprevenido y lo obligas a perseguir tus mandatos de caballero, así como también le indicas el punto para que todo acabe en el más preciso de los momentos.
Levanto entonces mi vista y choco con la tuya que ahora se eleva para ver las pautas de la escena. Dejo a mis ojos gritar lo que siento y encuentro en los tuyos las respuestas que buscaba. No hay conexión más pura que aquella que sigue fiel las pautas de un sentimiento y la nuestra es el sello de la regla más oscura…
Sin decirte nada, alejo mi rostro del alcance de tus ojos y decido terminar con la tarea que cumplía, elevarte al más alto de los cielos y sentirnos ambos, en los confines del amor más sincero…y perpetuar la magia del momento…
Mis labios beben tranquilos porciones de tu vida y mi cuerpo, ahora, es la bóveda del caudal de tu existencia.
Y mi alma, la cadena más poderosa que custodia los lazos que nos unen en la profundidad de lo que sentimos…
