
He sentido el ruido de la lluvia resbalando por el cristal de mi ventana y abrí mis ojos a la mañana…
Mañana gris, nublada, amarga y solitaria.
Me confundo entre mi misma y todo lo que siento.
Me dispongo a seguir observando un rato más…
Afuera, el viento camina solo pero decidido en su mirar…
Tan distinto a mi…
Tan distinto a toda mi vida…
No quiero, juro que no quiero preguntarme más.
Pero es inevitable.
Las preguntas vienen a mi.
En algún punto las entiendo.
Me conocen.
Saben que en mi pueden refugiarse pacíficas y tranquilas porque al fin podrán descansar…
Quietas, suaves y perfectas.
Pero sigo sintiéndole mal.
Será el frío del despertar a un día cualquiera o tal vez…será el miedo a verme y sentirme despierta una vez más…?
A qué le temo más…?
A no estar muerta o a seguir viviendo sin saber porque?
No lo se…
Nunca lo supe.
Es curioso, el reflejo de las gotas me devuelve las sensaciones del latido de mi corazón…(Olvidadas concientemente).
Ya no quiero oír esos susurros hermosos que colman por momentos la sed de mi alma.
Deseo embriagarme de sentimientos verdaderos…
De caricias sinceras brindadas con seguridad perfecta…
De besos suaves pero eternos y puros como la más bella simpleza…
Deseo desnudarme frente a quien sea capaz de verme realmente y no dejarse cegar por lo que aparenta mi exterior…
Deseo regalar mi piel a quien sea lo suficientemente real como para entenderme sin preguntar nada…
Deseo tantas cosas…
Lo deseo a el…
Un imposible más.
Una marca intermitente.
Una mentira sublime.
Una mirada oscura.
Unos labios expertos.
Unos ojos ciegos.
Una piel mentirosa.
Una voz sutil.
Lo deseo como ayer, como mañana, como ahora.
Como anoche…
Lo deseo en la lluvia, en el frío, en la tarde, a cada minuto del día.
Lo espero en cada suspiro de mi fría y absurda vida.
Lo anhelo en cada mentira de su falsa vida.
Deseo sentirme viva.
Y aunque me duela y me lastime a mi misma…
Se que solo lo logro cuando estoy con el…
Ironías de la vida…
Mañana gris, nublada, amarga y solitaria.
Me confundo entre mi misma y todo lo que siento.
Me dispongo a seguir observando un rato más…
Afuera, el viento camina solo pero decidido en su mirar…
Tan distinto a mi…
Tan distinto a toda mi vida…
No quiero, juro que no quiero preguntarme más.
Pero es inevitable.
Las preguntas vienen a mi.
En algún punto las entiendo.
Me conocen.
Saben que en mi pueden refugiarse pacíficas y tranquilas porque al fin podrán descansar…
Quietas, suaves y perfectas.
Pero sigo sintiéndole mal.
Será el frío del despertar a un día cualquiera o tal vez…será el miedo a verme y sentirme despierta una vez más…?
A qué le temo más…?
A no estar muerta o a seguir viviendo sin saber porque?
No lo se…
Nunca lo supe.
Es curioso, el reflejo de las gotas me devuelve las sensaciones del latido de mi corazón…(Olvidadas concientemente).
Ya no quiero oír esos susurros hermosos que colman por momentos la sed de mi alma.
Deseo embriagarme de sentimientos verdaderos…
De caricias sinceras brindadas con seguridad perfecta…
De besos suaves pero eternos y puros como la más bella simpleza…
Deseo desnudarme frente a quien sea capaz de verme realmente y no dejarse cegar por lo que aparenta mi exterior…
Deseo regalar mi piel a quien sea lo suficientemente real como para entenderme sin preguntar nada…
Deseo tantas cosas…
Lo deseo a el…
Un imposible más.
Una marca intermitente.
Una mentira sublime.
Una mirada oscura.
Unos labios expertos.
Unos ojos ciegos.
Una piel mentirosa.
Una voz sutil.
Lo deseo como ayer, como mañana, como ahora.
Como anoche…
Lo deseo en la lluvia, en el frío, en la tarde, a cada minuto del día.
Lo espero en cada suspiro de mi fría y absurda vida.
Lo anhelo en cada mentira de su falsa vida.
Deseo sentirme viva.
Y aunque me duela y me lastime a mi misma…
Se que solo lo logro cuando estoy con el…
Ironías de la vida…