
Una reacción normal hubiera sido mandar todo al diablo y seguir con tu propio camino como si nada más importara.
Acaso, dudas de que sea así?
No, no lo dudo, solo que me cuesta tanto ponerlo en práctica que me enloquezco al no encontrar la justa manera de aplicarlo.
No puedo, aunque quiera, y, aunque sea absolutamente necesario pensar en mi y nada más.
Se que lo necesito. Se, que es oportuno y justo para mi en este momento, situarme en la posición más alta de mis pensamientos y a partir de ahí, volver a mirar cada cosa diferente de cómo antes las miraba.
Lo se, pero no logro hacerlo.
Es necesario que pase por alto comentarios que solo buscan triturarme hasta empequeñecerme tanto que sea totalmente imposible visualizarme otra vez.
Es necesario que aleje de mis oídos, todas esas palabras que pretenden desacreditarme para seguir enterrándome en el fango que ya me conoce.
Sería oportuno decir todo lo que pienso. Todas y cada una de las verdades que todos conocemos, pero que por cuestiones de apariencias, o, por no romper relaciones que sin duda se malograrían si las dijera…simplemente las callo.
La satisfacción sería tan grande al quitarme por fin el peso que deposité sobre mi conciencia hace ya tanto tiempo que me cuesta recordarlo con exactitud…
Cada paso que di hacia delante fue perfectamente cuestionado por cada uno de esos que solo basan su mediocre existencia, en lo que consideran imperfecciones de la vida de alguien más.
Pobres no?. Su entendimiento es tan limitado que no son capaces de mirarse a si mismos ni siquiera cuando están tan equivocados que hasta lo palpitan…
Supuestamente hay personas que debido a ciertas circunstancias de la vida (edad, experiencia, inteligencia, enseñanzas, etc.…), están o, mejor dicho, se creen capacitadas, para remarcar a otros, ya sea sus defectos o sus respectivos errores.
Pero como puede ser?
Yo personalmente conozco casos que van visiblemente en contra de todo lo anterior.
Comparto, por cuestiones ajenas a mi, relaciones con personas, más grandes que yo, las cuales expresamente viven mirando lo que hago, lo que digo, lo que pienso. Y cuestionándome sin cesar.
Pero, he aquí el problema.
Si los observo detenidamente y reparo en su propia vida, me encuentro con terribles condiciones.
O sea, por ejemplo…
Si en sus vidas tienen una familia que solo los utiliza de acuerdo a sus conveniencias circunstanciales, tienen derecho a cuestionarme a mi?
No.
Bien…
Si con una edad bastante avanzada, donde supuestamente, uno ya debería estar algo ubicado en el tiempo, solo están en un constante divagar de posibilidades que ni siquiera entienden, están en posición de recriminarme algo a mi?
No.
Y así podría enumerar infinidad de cualidades que claramente demostrarían que no están en condiciones de pretender, querer, o, intentar, manejar mi propia vida, ni mis decisiones, ni mis errores, ni absolutamente nada de lo que yo haga.
El tema también sería, que cada uno tiene la suficiente libertad para hacer lo que crea conveniente para su visión de la vida. Regirse por ello y a partir de ahí encontrar su camino y construirse a si mismo.
O, acaso yo, alguna vez opiné sobre lo que ellos hicieron cuando consideré que se estaban equivocando?
No, no lo hice.
Resumiendo…
Soy lo bastante grande como para hacer lo que quiero si lo quiero o también si no.
No pido nada a nadie por lo tanto no otorgo derechos sobre cada cosa que tengo.
Respeto las libertades de cada persona, por lo cual, también espero lo mismo para con mi propia y merecida libertad.
Y, por último, cada uno tiene su propia verdad.
Nadie tiene derecho a querer impartirme la suya.
De ninguna manera.