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martes, 20 de abril de 2010

La verdad de las mentiras

Reprimir la sinceridad de los sentimientos o apostar a los engaños del momento...?
Decidir entre cada sílaba cual es la que mejor define como te sentís...
Momentos olvidados donde era imposible darse cuenta que era lo que en verdad, tenía que importar.
El vacío de las palabras puede ser tan grande que provoca la confusión más irónica...y te deja pocas alternativas.
Es inútil que desee encontrar el porque de su adiós, si mutuamente lo decidimos así...
Hoy nada sirve para encontrar el sentido a cada día que pasa sin que el entorno se sienta...algo anormal...
No es cuestión de locura querer entender el porque de todo...más bien se trata de negaciones involuntarias, totalmente imposibles de manejar.
Pequeñas dudas que, a su manera, se interponen justo cuando se necesita pensar. Convencimientos absurdos ante la superioridad de lo inevitable, silencios alternativos y sentimientos dispares...
Es así como todo acaba?...Sufriendo por nada en especial y absolutamente por todo a la vez...
No es fácil tratar de recordar lo que lentamente se pierde...entre papeles del pasado...
Ayer una cosa era cierta... "nada más importaba..."
Hoy, una duda es mucho más fuerte que las otras... " es esto lo que verdaderamente quiero para mi...?"
Y mañana...
Mañana simplemente quedarán los susurros no escuchados...las pretenciones soberbias...los murmullos mal intencionados...
Y será el momento de descubrir que...


Aún las mentiras cargan consigo verdades reprimidas...

lunes, 22 de febrero de 2010

En ese momento entendí que era lo que sucedía...


Para ese momento ya sabías que era lo que pasaba.
Te habías equivocado. Una vez más.
Para no olvidarte lo que se siente, para no volver a soñar con que las cosas, sencillamente pueden cambiar.
La vida y hasta tus propias decisiones y errores te llevaron a estar donde hoy estas.
En un lugar que no es tuyo.
En la distancia más larga hacia la concreción de tus sueños.
Entendiste que, de haber seguido esas reglas que ya nadie usa, te sentirías mejor.
Pero lejos de eso, solo pudiste dejarte llevar por la ingenuidad y la inocencia que te caracterizan en cada situación de tu vida.
Esas manos parecían dispuestas a ayudarte en verdad, y ese pensamiento te cegó.
Esas manos parecían depositar con sinceridad esas llaves que tantas puertas te abrirían.
Pero hoy…
Hoy todo es distinto.
Nada parece ser lo que ayer se demostraba y la soledad, la culpa y la agonía te cubren y no te permiten respirar.
Necesitas libertad.
Expresarte sin temer que alguien pueda sentirse tocado, o, levemente afectado por las palabras que sentís que tienen que caer de tus labios reprimidos.
Desahogar tanta sinceridad contenida durante años en los cuales aprendiste a aparentar lo que se espera de vos, por el simple hecho de demostrar agradecimientos insulsos.
Realmente se agradece lo que se dio con limitaciones?
Se recupera la confianza que ineludiblemente se va perdiendo?
Es posible creer que hay algo más allá de cada herida que abren en ese pecho destrozado?
Crees que no.
Que el derecho a tener consideraciones con o por algo o alguien simplemente se tiene, no se gana.
Hay cosas que son imposibles de sentir.
Aún obligadamente es imposible pedir que el corazón sienta lo que no quiere.
Se pierde la verdadera definición de las cosas.
Se borra la legendaria justicia que solo pasa a formar parte de un renglón más de algún cuento barato y absurdo…
Y no es tu culpa pensar así.
Conciente de ser débil en los momentos menos oportunos sabes que parte de ello se debe a la incapacidad de elegir entre posibilidades más certeras.
Debiste haber apostado a vos mismo, nadie más podría saber que es lo mejor para tu futuro.
Nadie asume tu rol y trata de comprender tu mente y mucho menos lo que pensas hacer o decir.
Pero si hay algo que absolutamente todos se sienten lo suficientemente capaces de hacer, y demasiado bien…
Juzgar.
Inventar.
Transgiversar.
Eso lo hacen todos y para mi gusto, tan bien, que deberían recibirse de expertos en el tema.

Yo prefiero mantenerme al margen.
Es más digno estar solo pero siendo lo que realmente se quiere, y no un títere más, siguiendo los pasos de miles que solo andan por andar…

sábado, 20 de febrero de 2010

Distancias


Para escapar el tiempo nunca parece ser suficiente.
Te diste cuenta?
Cuando queres alejarte de algo, el reloj parece advertirlo y se detiene sutilmente burlándose de vos en tu propia cara…
Y tus gestos se desarman retorcidos por la impotencia que emana de la totalidad de tus poros.
Tus pies se debilitan al enfrentarse al peso que el mismo aire parece ejercer sobre todo tu cuerpo desequilibrado.
Los ojos desorbitados exclaman con silenciosa claridad los deseos totalmente opuestos a la realidad de la quietud que te supera.
Las manos parecen desesperadas tratando de alcanzar aunque fuese a rozar esos instantes de alejamiento que tanto necesitan para volver a sentirse ellas mismas.
El corazón te destroza el pecho con una fuerza que antes olvidó que tenía, pero que de ninguna manera supera los límites del momento inquieto.
Estas detenido.
Absorto.
Petrificado.
Desubicado.
Quieto.
Estas intentando entender porque, cada vez que necesitas irte de algo o de alguien., absolutamente todo se conjuga para que no lo logres.
Retenes recuerdos de situaciones parecidas y siempre sentiste igual.
Sostenes suposiciones que vos mismo tomaste para tratar de entender momentos como este, pero no te sirven de nada.
Sos consiente de tener la suficiente inteligencia como para decidir por vos mismo, cada paso que quieras avanzar, como también cada centímetro que sientas que necesitas retroceder.
Pero no es tan fácil.
A las decisiones parece siempre detenerlas una fuerza externa que se opone a que alcancen el máximo de su definición.
Cuando te queres ver lejos de algo, ese algo acorta todas las distancias que antes los separaban y está siempre ahí.
Latente. Astuto. Impaciente. Certero. Perfecto. Imparcial. Seguro. Palpitante. Esperando.
Es curioso, porque no recordas que acercarte te halla costado tanto…

viernes, 19 de febrero de 2010

Es momento de afrontar la realidad


Se siente la incomodidad de las presencias inoportunas.
Se huele el aliento del momento más imperfecto.
Se percibe el peso del aire contradictoriamente con la liviandad del sentimiento preciso.
Se mantiene esa línea imaginaria que delimita las sensaciones verdaderas, de todo aquello que conformaba cada mentira que sostenía tu vida.
Se perfora la memoria tratando de mantenerse en pie, en medio de tanta tormenta confusa.
Se sobresaltan los sentidos ante tanta nube cubriendo lo que en realidad nunca dejó de brillar para la oscuridad de tus ojos.
Se esfuman los momentos para retener lo que lenta pero definitivamente se va.
Se termina la oportunidad única e irrepetible de gritar lo que te ahoga.
Se confunden las miradas en un incierto mar de suposiciones soberbias.
Se cruzan los silencios convirtiéndose en palabras que jamás serán dichas.
Se vislumbran los espejismos que supieron alimentar tantas ilusiones infinitas.
Se superponen las ganas ante la necesidad de frenar cada gota de sinceridad que emana de tus poros.
Se visualiza la sensatez y se disfraza la mentira.
Se disuelve la dualidad dando paso a la objetividad antes reprimida.
Se dispersa la conciencia pretendiendo ocultarse de las dudas que la golpean.
Se debilitan los sentimientos justo en el momento donde deberían estar más fuertes que nunca.
Se descubren las máscaras absurdas.



Y esa pregunta necesaria carcomiendo la carne de tus encías silenciosas y doloridas.
Sos capaz de decir la verdad y afrontar las consecuencias de tus mentiras?

jueves, 18 de febrero de 2010

Diplomáticamente hablando


Una reacción normal hubiera sido mandar todo al diablo y seguir con tu propio camino como si nada más importara.
Acaso, dudas de que sea así?
No, no lo dudo, solo que me cuesta tanto ponerlo en práctica que me enloquezco al no encontrar la justa manera de aplicarlo.
No puedo, aunque quiera, y, aunque sea absolutamente necesario pensar en mi y nada más.
Se que lo necesito. Se, que es oportuno y justo para mi en este momento, situarme en la posición más alta de mis pensamientos y a partir de ahí, volver a mirar cada cosa diferente de cómo antes las miraba.
Lo se, pero no logro hacerlo.
Es necesario que pase por alto comentarios que solo buscan triturarme hasta empequeñecerme tanto que sea totalmente imposible visualizarme otra vez.
Es necesario que aleje de mis oídos, todas esas palabras que pretenden desacreditarme para seguir enterrándome en el fango que ya me conoce.
Sería oportuno decir todo lo que pienso. Todas y cada una de las verdades que todos conocemos, pero que por cuestiones de apariencias, o, por no romper relaciones que sin duda se malograrían si las dijera…simplemente las callo.
La satisfacción sería tan grande al quitarme por fin el peso que deposité sobre mi conciencia hace ya tanto tiempo que me cuesta recordarlo con exactitud…
Cada paso que di hacia delante fue perfectamente cuestionado por cada uno de esos que solo basan su mediocre existencia, en lo que consideran imperfecciones de la vida de alguien más.
Pobres no?. Su entendimiento es tan limitado que no son capaces de mirarse a si mismos ni siquiera cuando están tan equivocados que hasta lo palpitan…
Supuestamente hay personas que debido a ciertas circunstancias de la vida (edad, experiencia, inteligencia, enseñanzas, etc.…), están o, mejor dicho, se creen capacitadas, para remarcar a otros, ya sea sus defectos o sus respectivos errores.
Pero como puede ser?
Yo personalmente conozco casos que van visiblemente en contra de todo lo anterior.
Comparto, por cuestiones ajenas a mi, relaciones con personas, más grandes que yo, las cuales expresamente viven mirando lo que hago, lo que digo, lo que pienso. Y cuestionándome sin cesar.
Pero, he aquí el problema.
Si los observo detenidamente y reparo en su propia vida, me encuentro con terribles condiciones.
O sea, por ejemplo…
Si en sus vidas tienen una familia que solo los utiliza de acuerdo a sus conveniencias circunstanciales, tienen derecho a cuestionarme a mi?
No.
Bien…
Si con una edad bastante avanzada, donde supuestamente, uno ya debería estar algo ubicado en el tiempo, solo están en un constante divagar de posibilidades que ni siquiera entienden, están en posición de recriminarme algo a mi?
No.
Y así podría enumerar infinidad de cualidades que claramente demostrarían que no están en condiciones de pretender, querer, o, intentar, manejar mi propia vida, ni mis decisiones, ni mis errores, ni absolutamente nada de lo que yo haga.
El tema también sería, que cada uno tiene la suficiente libertad para hacer lo que crea conveniente para su visión de la vida. Regirse por ello y a partir de ahí encontrar su camino y construirse a si mismo.
O, acaso yo, alguna vez opiné sobre lo que ellos hicieron cuando consideré que se estaban equivocando?
No, no lo hice.



Resumiendo…
Soy lo bastante grande como para hacer lo que quiero si lo quiero o también si no.
No pido nada a nadie por lo tanto no otorgo derechos sobre cada cosa que tengo.
Respeto las libertades de cada persona, por lo cual, también espero lo mismo para con mi propia y merecida libertad.
Y, por último, cada uno tiene su propia verdad.
Nadie tiene derecho a querer impartirme la suya.
De ninguna manera.