(La extensión del texto, hace a la esencia del momento)
Hoy voy a bailar…o la definición que yo misma le atribuyo a la palabra… Voy a volar, a rodar, a subir, a bajar, a flotar y a sentir la liviandad inminente que se esparce por mi cuerpo.
Tomaré mis auriculares y los colocaré en mis oídos. Elegiré la música correcta y comenzaré con el ritual mágico. Cerraré puertas y ventanas y me sumergiré en la más austera oscuridad, para que, al fundirme conmigo misma, la luz necesaria se materialice de manera fina y natural…pero a través de mi ser…
Cerraré los ojos, dejaré que el aire entre por medio de mi alma y le permitiré me recorra a su antojo, sin ofrecer ningún tipo de resistencia. Aspiraré despacio, cortando por momentos el silencio del cuarto y sabiendo que la soledad es fiel a mis pasos aunque la música me permita no dejar huellas en el suelo. Y me sentiré…tranquila…Acariciaré mis párpados con mis dedos sinceros y de a poco los alejaré hacia mis costados. Extenderé mis manos lo más lejos que me sea posible y expandiré mi pecho. Estiraré mi cuello y lo moveré despacio…alternando verdad con mentira, ilusión y fantasía, sobriedad y soberbia… Me dejaré poseer por la fuerza del momento…
Estiraré mis dedos, los deslizaré uno a uno por pequeños paneles azules que me invento y me quedaré extasiada ante el contacto con su textura.
Mi mano derecha se acercará a mi barbilla y en un alivio desconocido recorrerá sin trabas las esquinas de mi garganta, mientras que mi mano izquierda aún danza tranquila perdida en los ribetes de la esperanza. Luego, ambas descienden hasta mi vientre y, más abajo, juntas, toman la tela de mi vestido y despliegan su tela para que también forme parte de tan sutil pergamino. El negro de la tela se mezcla con las flores tan blancas que lo adornan y todo en conjunto da vida a la paleta de colores más vivos que jamás he admirado en mi vida. Piel, tela, calidez, espacio, tiempo, oleaje, respiración, sentimientos y paz…absoluta y bella paz…
Ladeo mi cuerpo en simultáneo con mi alma y sonrío al saber que ya no soy la misma, ya no estoy, ya no pienso, ya no lloro, ya no pregunto, ya no olvido ni tampoco recuerdo…Ahora solo creo…
De pronto, mis pies, marionetas celosas de una obra de teatro que les resulta ajena, deciden hacer su aparición en escena y demostrarme que también son parte significativa en la melodía que conforma mi cuerpo. Silenciosos y seguros de si mismos me llevan consigo en una danza eterna…
Me descalzo en una desconcertante entrega y palpo asombrada la delicadeza de la alfombra mientras que me amoldo a los pliegues de la superficie del suelo. Piso con soltura aunque me produzca miedo, y disfrute un poco también de eso. Comienzo a absorber la energía que emana de mi propio cuerpo y siento que me elevo. Percibo movimientos tenues que, decididos y suaves, transportan mi cuerpo hasta la superioridad más pura, y me desvisto…
Abajo quedan las manías, los miedos, las dudas, los misterios, las caricias y los desvelos…abajo está la inercia pero arriba…arriba está lo incierto, y yo me fundo con ello… en un sincero vuelo…
La música inunda mis ojos y cada poro de mi piel me proclama…me calma, me disfruta, me habla y canta para mí en un exquisito tono perverso…Los acordes me rozan, las notas me acarician, los sonidos me reconocen y las voces me perdonan…
El mundo entero gira en torno a la flotabilidad de mi cuerpo y la claridad propia de mi esencia me baña con una luz que mis fibras desconocen, pero me gusta, me embriago de eso y lo disfruto.
La música comienza a decirme adiós y mi cuerpo decide quedarse un poco más de tiempo, baja de la nube de sentimientos y se nutre de cada sílaba que fluye de mi profundidad pasiva. Los auriculares aún se aferran a mis oídos, pero mi alma entera se haya mucho más allá de un conciente silencio. Ha probado la sencillez de un momento y se niega a dejarlo terminar…
Mis articulaciones traman nuevos bailes y mis recuerdos se hacen a un costado como forma de comparecer con ellas y yo…
Con mis ojos todavía cerrados y esa sublime sensación de vida no me detengo…
Sigo…sigo
Giro
subo
bajo
canto
bailo
Me disfruto
Y ya nunca me detengo…

A brillar mi amor... ♪
ResponderEliminarSe me vino a la cabeza ese tema :)
Baile, Lady
ResponderEliminarSaludos.
Beau Brummell
¡UÉ! Con que alegría lo describes... Ya casi no me acuerdo de tu nostalgia.
ResponderEliminarY sigue.
Saludos.
Veo que empiezas en fin de semana con optimismo... Eso es genial!
ResponderEliminarMmmm, que baile mas lindo compartiste...
ResponderEliminarSi es como siempre digo, me encantaaaaaaaaaaaa como escribes...
Besitos amiga.Que el baile de los sentidos jamas pare ;)
Un blog muy diferente. Te sigo. Un saludo.
ResponderEliminarvoy a vivir las emociones como yo quieroooo !
ResponderEliminar:D
Media Veronica
ResponderEliminarBuen tema Vero!
Beau Brummel
Seguro!
Igor
ya te lo he dicho, no la olvides...
porque yo nunca lo hago...
Aida
ResponderEliminarMomentos de modesta felicidad que uno humildemente se regala...
Respirando entre palabras
Muchas gracias compañera de desvaríos!
MARIA
ResponderEliminarGracias!
David Criado
De eso se trata amigo!
Beau Brummel
ResponderEliminarGracias!
Me encantó el tema! Lo sentí perfecto para la música y el momento que yo describía. Simple, relajante, dulce y penetrante por completo...
Uah :) Me encanta. Me recuerda a esos momentos en los que necesito hacer eso mismo, bailar sola, expandiendo no sólo mi alma, sino también todo mi ser.
ResponderEliminarSentirme libre, bien, sentirme yo.
Me has dado mucho que pensar :)
Un beso enorme.
No pares.
ResponderEliminarCuidate<3
Ojala nunca más se detenga, porque como le dije a una amiga mia, ojala que empieces a disfrutar del tiempo que tenemos, porque cuándo nos demos cuenta de todo el tiempo perdido, no hya vuelta a atrás, y no habrás sembrado absolutamente nada.
ResponderEliminarY espero que todo siga,lento o rápido!
Te quiero amiga!
Pd: Me gustaba más el tema de Metallica, este no es nada bueno jaaja! (vos sabes mis gustos)
yo creo que a todos nos encanta que sigas y sigas...
ResponderEliminarEuforia
ResponderEliminarEs que son momentos muy necesarios, aunque casi nunca les encontremos espacio.
Besos!
Bárbara
Gracias!
Marina
A mi también me gustaba mucho más!, pero como que no encajaba con todos los escritos...
Gracias por el consejo!
bixitoluminoso
Muchas gracias!
Amiga, no te había comentado en este post, porque estaba buscando el fragmento de una lectura que trajo a mi mente tu etiqueta "Aún siento los pies acariciando la textura del cielo"
ResponderEliminarEs del libro "La Bruja de Portobello" de Paulo Coelho, por fin lo encontré, dice asi:
"¿Sabes que he descubierto? que aunque el éxtasis es la capacidad de salir de uno mismo, el baile es una manera de subir al espacio. Descubrir nuevas dimensiones y, aún así, seguir en contacto con tu cuerpo. Con el baile, el mundo espiritual y el mundo real pueden vivir sin conflictos. Creo que los bailarines clásicos se ponen de puntillas porque al mismo tiempo están tocando la tierra y ALCANZANDO EL CIELO.
:]
¿No es lindo? tanto como tu texto.
Bye amiga :]