viernes, 16 de septiembre de 2011

Cielo

Pude ver la forma en que caminaba y advertí que había algo distinto. Desde lejos me parecía muy raro no ver sus manos mientras se acercaba, pero no le di demasiada importancia. Su día de trabajo había terminado antes por cuestiones de mal tiempo, y sin avisarme salió horas antes.
Yo estaba sola, en casa, haciendo un postre de frutillas para esperarlo y escuchaba música. Afuera llovía, y en el aire se respiraba ese olor a tierra mojada que tanto me gusta. Lo vi por la ventana y salí a recibirlo.
Abrió el portón y no volvió a cerrarlo. Yo lo miraba desde la puerta de casa. Caminaba muy rápido para estar tan cerca, y sonreía como un nene chiquito que ha hecho algo a escondidas. Me contagió su expresión cómica e infantil y me reí junto a él.
Cuando llegó delante mío, me dio un beso y recién en ese momento, me dejó ver sus manos. Las extendió delante de su cuerpo y me dijo...
"Gordita, te traje un regalito. Salí antes y no te avisé nada, me mojé todo y te traje esto."
Eran flores. Flores azules. Y sabiendo que él jamás las compra, supe que tienen que haber sido del jardín donde siempre las corta.
No pude menos que reír, y sentirme extremadamente emocionada...


Afuera llueve, pero no me importa.
Porque el Sol está dentro de mi casa...

5 comentarios:

  1. Y mira que cuestan poco esos pequeños detalles y sin embargo....cachis! :)

    Besazos enormes

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  2. el regalo es un pedazo de cielo que a veces florece para mujeres etereas.

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  3. Es realmente perfecto cómo alguien puede llegar a provoca tanto en vos, como un gesto tan lindo y perfecto te provoca amarlo aún más.
    Me encantó esta entrada, llena de amor!!:)

    La foto hermosa!

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  4. Ayyy! la enamorada del amor se rinde a tus pies!!

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Agradezco mucho tu comentario...