Yo estaba sola, en casa, haciendo un postre de frutillas para esperarlo y escuchaba música. Afuera llovía, y en el aire se respiraba ese olor a tierra mojada que tanto me gusta. Lo vi por la ventana y salí a recibirlo.
Abrió el portón y no volvió a cerrarlo. Yo lo miraba desde la puerta de casa. Caminaba muy rápido para estar tan cerca, y sonreía como un nene chiquito que ha hecho algo a escondidas. Me contagió su expresión cómica e infantil y me reí junto a él.
Cuando llegó delante mío, me dio un beso y recién en ese momento, me dejó ver sus manos. Las extendió delante de su cuerpo y me dijo...
"Gordita, te traje un regalito. Salí antes y no te avisé nada, me mojé todo y te traje esto."
Eran flores. Flores azules. Y sabiendo que él jamás las compra, supe que tienen que haber sido del jardín donde siempre las corta.No pude menos que reír, y sentirme extremadamente emocionada...
Afuera llueve, pero no me importa.
Porque el Sol está dentro de mi casa...

Y mira que cuestan poco esos pequeños detalles y sin embargo....cachis! :)
ResponderEliminarBesazos enormes
Me mori muerta! (de amor, claro)
ResponderEliminarel regalo es un pedazo de cielo que a veces florece para mujeres etereas.
ResponderEliminarEs realmente perfecto cómo alguien puede llegar a provoca tanto en vos, como un gesto tan lindo y perfecto te provoca amarlo aún más.
ResponderEliminarMe encantó esta entrada, llena de amor!!:)
La foto hermosa!
Ayyy! la enamorada del amor se rinde a tus pies!!
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