
"Que inútil pensar palabras que nunca serán dichas...
Que inútil esperar lo que jamás va a llegar...
Que pérdida de tiempo consiente soñar con cambiar la realidad...
Que injusticia pretender manipular la verdad..."
Cubría su incoherente existencia con cinismos prolijamente conjugados, con miradas erguidas en perfectas mentiras.
Su boca, despedía engaños sutiles, sus manos caricias dibujadas.
Asumía su lugar preponderante creyendo que, por su género sexual dominante, esto era lo que le correspondía.
Momentos antes me había decidido (luego de meditarlo profundamente), a contarle mi verdad... A hacerlo partícipe de lo que más amo hacer en la vida.
Fingió sentir interés, (el cual le creí), y hasta me pidió que le leyera algo.
Ingenuamente y creyendo que realmente era digno de entrar en mi mundo interior, lo hice...
Le leí uno de mis escritos más importantes. Una de las historias que me marcaron para siempre.
Le entregaba mis secretos.
Cuando finalicé no me dijo nada. Al rato lo observé.
Lloraba.
(Sin duda me había escuchado, lo que leí, había hecho eco dentro suyo).
Me sentí muy bien. Pensé que había elegido bien a quien dejar formar parte de mis cosas.
Pero me equivoqué, lo cual no me sorprende, porque ya estoy acostumbrada a ello.
En uno de sus arranques de demencia temporal montado en lo que decidí llamar "teatro barato", dejó fluir su verdadero yo. Su ser tan básico. Tan cuadrado y elemental.
Traté de callarme para no empeorar las cosas y me lo dijo...
Seguramente lo tenía atragantado desde el primer instante en que se lo conté, pero se esforzó en disimularlo, (y muy bien!).
Me dijo..."Callate poeta barato..."
Simplemente tres palabras...
Tan insignificante como eso...
Suficiente como para destrozarme.
Para derrumbarme de un soplido el castillo que intentaba construir.
Para golpearme con la verdadera realidad no la inventada.
Para darme cuenta que no hay nadie merecedor de que yo le entregue mi alma, mi interior, mi más profundo ser...
Nadie capaz de entenderme y aceptarme...
Alguien incapaz de burlarse de mi y de lo que considero una de las razones de mi vida...
Gracias por demostrarme que no existen excepciones a mi forma de pensar...
a veces las personas no son, ni hacen, ni actuan como nosotros queremos. Pero eso no quiere decir que todos hacen lo mismo, creeme porque te lo digo.
ResponderEliminarYo que crei que nadie valoraria lo que soy, ahora mismo me estoy callando la boca a lo que dije antes.
Hay excepciones solo que cuesta encontrarlas, pero existen. LO SE!