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lunes, 16 de agosto de 2010

Aún recuerdo aquel día...en que fui sincera con él...

Y finalmente le dije te quiero. Olvidé lo absurdo que se oía pronunciarlo y lo solté. De mi boca partió un susurro y de mis ojos se arrancó un hilo de voz, mi cuerpo sufrió un espasmo silencioso y mis piernas se tambalearon de dolor.
Se lo dije. Lo había hecho. Y también lo sentí.
Afuera, el viento se quejaba de no ser parte de una escena tan conocida para el, pero muy desconocida para mí, y hubiera jurado que con sus vibraciones frenéticas solo buscaba burlarse de mí.
El aire no penetraba por la ventana cerrada y al asiento trasero de aquel auto silenciosamente nos acompañó. Parecía que nada se hubiera escuchado y que fue mi imaginación quien tenía las riendas de la situación. El aliento se me congelaba esperando alguna respuesta y el llanto se me atragantaba mientras consiente y mentirosa, yo, no le permitía respirar.
Las horas quisieron participar, pero el reloj de mi muñeca petrificada les impedía revivir. No latía de manera tranquila y solo les transmitía tremendas oleadas de inseguridad. Quiso el instinto aventurarse sobre mí, pero la conciencia, entrometida y desinteresada se interpuso ante su voz y fue entonces cuando el susurro se escuchó…
Respiró tranquilamente y por fin, solo en ese momento, posó sus ojos sobre mí
Ninguna palabra rasgó el filo de sus labios y con movimientos delicados lo único que hizo fue tomar su guitarra. Un instante tan puro como doloroso, y tan estremecedor como inesperado.
La melodía comenzó a despertarse y murmuraba una conocida canción…
No me dijo nada, si siquiera lo intuí, pero quiso que con una melodía ajena yo entendiera lo que él sintió…
Luego miró por la ventana y comenzó a cantar, tal vez, convencido de que me gustaba escucharlo y de que eso era lo que mis oídos necesitaban…
Fue entonces cuando, arrepentida y callada, cerré los ojos y ya no pude detener las lágrimas…

miércoles, 17 de marzo de 2010

Sombras del destino

Penetró su olor en el aire.
Suspiró cada palabra en las ranuras alejadas del momento olvidado.
Suplantó el roce de sus manos y lo cambió por silencios cargados de sencillez más que explícita…
Detuvo el eterno correr de la historia.
Esa que se sabe que está siendo escrita pero jamás se encuentra la palabra final.
Observó cada una de las imágenes que guardaba en lo más sagrado de su mente.
Volvió a verse ante los pies de la inmensa soberbia.
Rugió su corazón pidiéndole por última vez que no se alejara…
Que fuera capaz de enfrentarse a los fantasmas que inundaban cada una de sus sensaciones.
Se le paralizó la voz.
Sus oídos solo le devolvían el insoportable eco de la habitación inmersa en el más abominable de los silencios…
La noche se reía de frente, en su propia cara, olvidando que alguna vez, lo hizo a sus espaldas. Y disfrutó de ello.
Las sombras dibujan su destino y el espejo solo refleja una cuerda que sutilmente se mece sacudida por el viento que no quiere dejar de ser testigo de la situación…
Sus pies lo guían seguros de saber que es lo que quieren.
Todo su cuerpo tiembla.
Se ahoga con los latidos de su propio corazón.
Solo unos pasos y ya no sentirá absolutamente nada más.


El viento acurruca las cortinas inquietas y el espejo dibuja su sombra y la cuerda…
Fundidas en una sola imagen movediza…

miércoles, 3 de febrero de 2010

Avión de papel

Tomo una hoja de papel.
La sostengo entre mis manos delicadamente.
La acaricio con mis dedos.
Siento la suavidad del material.
Observo su blancura.
Y pienso...
Y sueño...
Entonces la tomo.
Marco finas líneas que no la dañen y me dispongo a darle forma...
Mis manos temen arruinar su esencia y disfrutan del roce de su textura.
Habilmente la recorro.
Va tomando la apariencia.
Despacio...
Sutilmente...
En ese momento me pregunto...
Lo logrará?
Sin aviso alguno una lágrima deambula por mis ojos.
Ya está.
Lo sostengo.
Lo admiro.
Doy unos pasos hacia afuera y lo coloco entre ambas manos.
Es la última esperanza que tengo.
Lo único que me queda para intentarlo.
Y lo suelto...
Lo aviento suave pero decididamente...



"Vuela pequeño avión de papel!. Vuela!
Despliega tu libertad en el viento
Llévate mi corazón destrozado.
Llévatelo lejos.
Muy lejos...
Donde jamás puedan volver a lastimarlo...!"

viernes, 22 de enero de 2010

Palabras y definitivamente muchisimo más

Mi mente refleja tonterías que mi corazón le dicta y mi mano las escribe porque no tiene otra alternativa.
Y lo disfruta...
El papel espera paciente los desahogos de un pasado nunca ausente.
Siempre presente en palabras y sentimientos.
Si fuera posible separar las cosas alteraría este preciso momento.
Intentaría destrozar el pasado como un bloque de hielo inerte... Y con un solo golpe.
Si pudiera me aferraría a la idea de que solo son mis desvaríos perdidos a los que me aferro con inmensa pasión...
Pero no...
Todo sucedió.
Y fue tal cual lo recuerdo en este momento.
Mi alma oculta objeciones para no reconocer su naturaleza errante...
Y mi cuerpo...
Mi cuerpo es un manojo de apariencias.
Expresiones acéfalas de sentido real, visiones totalmente opuestas a la mera realidad.
Mi corazón llora desilusiones como secuencias de una película...



Mi vida es un paño.
Un paño que alguna vez fue blanco.
Y que hoy...
Está completamente teñido del más oscuro de los negros...

lunes, 18 de enero de 2010

Sinceramente débil...


Sucumbió ante esas miradas vacías...
Cayó tan rápidamente que ni tuvo el tiempo suficiente de sentir el dolor de la aguda pendiente.
Entendió que una vez más había sido engañado...
Y...
Que en lo más profundo de su débil "ser", lo sabía...
Sabía claramente a que se exponía.
Pero la debilidad fue definitivamente más fuerte que la fuerza de su frágil e ingenua mente.
Su piel se impregnó de abandono y de sus poros emanaba muerte...
Esa muerte en vida al saberse no querido...no deseado...
Olvidado y rechazado por quienes deberían cuidarlo y amarlo por y para siempre...
Marcado por el candor de las despedidas decidió intentar darle un dulce fin a su inmenso sufrimiento...
Despacio pero decidido se depositó en sus brazos...
Ella siempre lo esperó...sin decir nunca nada.
Aguardó paciente...
Exigiendo únicamente sentirse lo suficientemente pequeño como para poder disfrutar de sus caricias y de sus dulces besos ardientes...
Y se durmió...
Eternamente...
Fue consiente de ser un títere complaciente en manos de lo que más tarde...
Supo que se llamaba vida.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Sin palabras...


"Que inútil pensar palabras que nunca serán dichas...
Que inútil esperar lo que jamás va a llegar...
Que pérdida de tiempo consiente soñar con cambiar la realidad...
Que injusticia pretender manipular la verdad..."
Cubría su incoherente existencia con cinismos prolijamente conjugados, con miradas erguidas en perfectas mentiras.
Su boca, despedía engaños sutiles, sus manos caricias dibujadas.
Asumía su lugar preponderante creyendo que, por su género sexual dominante, esto era lo que le correspondía.
Momentos antes me había decidido (luego de meditarlo profundamente), a contarle mi verdad... A hacerlo partícipe de lo que más amo hacer en la vida.
Fingió sentir interés, (el cual le creí), y hasta me pidió que le leyera algo.
Ingenuamente y creyendo que realmente era digno de entrar en mi mundo interior, lo hice...
Le leí uno de mis escritos más importantes. Una de las historias que me marcaron para siempre.
Le entregaba mis secretos.
Cuando finalicé no me dijo nada. Al rato lo observé.
Lloraba.
(Sin duda me había escuchado, lo que leí, había hecho eco dentro suyo).
Me sentí muy bien. Pensé que había elegido bien a quien dejar formar parte de mis cosas.
Pero me equivoqué, lo cual no me sorprende, porque ya estoy acostumbrada a ello.
En uno de sus arranques de demencia temporal montado en lo que decidí llamar "teatro barato", dejó fluir su verdadero yo. Su ser tan básico. Tan cuadrado y elemental.
Traté de callarme para no empeorar las cosas y me lo dijo...
Seguramente lo tenía atragantado desde el primer instante en que se lo conté, pero se esforzó en disimularlo, (y muy bien!).
Me dijo..."Callate poeta barato..."
Simplemente tres palabras...
Tan insignificante como eso...
Suficiente como para destrozarme.
Para derrumbarme de un soplido el castillo que intentaba construir.
Para golpearme con la verdadera realidad no la inventada.
Para darme cuenta que no hay nadie merecedor de que yo le entregue mi alma, mi interior, mi más profundo ser...
Nadie capaz de entenderme y aceptarme...
Alguien incapaz de burlarse de mi y de lo que considero una de las razones de mi vida...
Gracias por demostrarme que no existen excepciones a mi forma de pensar...