jueves, 1 de abril de 2010

Tristes palabras que jamás lo despedirán


Fue difícil decidir que por fin lo único que hacía falta era olvidar.
Dejar pasar los momentos como si estos no fueran más que eso, secuencias de tiempo sin sentido ni lugar.
Fue insoportable ver como la madera reprimía su cuerpo, mataba su aliento, retenía su mirar.
Largos pasos hacia el último lugar que lo vio caer.
Tristes palabras que jamás lo despedirán.
Lágrimas que acompañaban su último adiós.
Necesito volver a creer que la resignación es un sentimiento posible.
Espero entender que los días me arrastran y me alejan cada vez más.
Es que acaso no hay nada más?
Vi como sus ojos me llamaban desde el silencio.
Sentí que necesitaba mi perdón.
Creí que los deseos se cumplían.
Tomé su mano pálida y temblorosa entre las mías.
Palpité el incesante dolor que le ocasionaban sus culpas.
Tuve que dejarlo ir.
Hoy la distancia me recuerda que el presente es solo una curiosa revelación de lo que fue el pasado y que continuamente me une a el.
Sentí la tristeza que embargaba su corazón y me sentí culpable.
Soy más que un simple error.
Soy más que un recuerdo quebrado en el tiempo.
Soy más que la angustia que me provoca saber donde está hoy.
Soy alguien que quiere y necesita sentirse algo más de lo que es.
Seré lo que el esperaba de mí...?
Y las respuestas que curan el alma nunca parecen llegar....

3 comentarios:

  1. Y con este texto, me confirmas de nuevo que te mereces todo y más.

    Pasate por mi blog, creo que encontrarás una sorpresita que te gustará ;)

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  2. Me tienes que contar de dónde sacas la fuerza, el tiempo y la disciplina para escribir estas historias, estos poemas, con tanta regularidad.
    Alucino.
    Esta relación que haces de presente y pasado es todo un logro, es bonita y cierta.

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  3. Las palabras que calman nuestras alma, a veces, no llegan nunca...yo estoy triste estos dias...

    Un abrazo

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Agradezco mucho tu comentario...