Podría tocarte ahora mismo, acariciarte con mis ganas de tenerte y tal vez nunca notarías todo lo que siento. Despacio taparía tus ojos para nublar todos los sentidos que podrían importunar el momento, y deslizaría mis dedos dulcemente por la curva de tu cuello. Luego te permitiría que tiembles un poco, porque seguro al estar sintiéndome tendrías ganas de hacerlo. Y quisiera verlo.Mis caricias no siempre queman, solo si tus labios se lo piden, y sería supremo llegar a ser parte de las líneas de tus deseos. Podría admirar tus ojos cerrados para el mundo pero abiertos para los límites de nuestro rincón secreto. La oscuridad sería nuestra compañía y las sombras, el reflejo del encuentro de nuestros cuerpos.
Mis dedos continuarían regalándote segundos relajantes, mientras que mi boca respiraría inquieta junto a la suavidad de tu pelo. No dejaría que me toques, tan solo para no romper el encanto del silencio que nos pertenece. Recorrería cada centímetro de tu espalda perfecta al mismo tiempo que te susurraría sílabas que, al tocarte, se convertirían en mariposas rebeldes. Luego, mis ojos acompañarían a los tuyos, y también se cerrarían.
Sentir el perfume que mi mente inventa desde hace años sería la conspiración divina de todos mis sueños. El hilo que envuelve cada beso que te dibujaba y todos los intentos por encontrarte bajo el tenue reflejo de mis mañanas. Recorrerte por completo sería detener el tiempo en la textura de tu piel que gritaría las sílabas de mi nombre.
Siguiendo con mi ritual silencioso, tomaría tus manos y las entrelazaría con las mías. Fundiría tus huellas y las reemplazaría con las mías, para ya nunca más saber vivir sin tenerte. Besaría cada milímetro de tus dedos y absorbería cada miedo que seguro esconderían entre sus pliegues. Observaría en que manera tus líneas se acoplan con la mías, y en que forma tus huecos se corresponden con los míos.
Tocar las marcas de tu piel se asemejaría a sostener un cristal roto que vuela en medio del viento. Sentiría ganas de borrar su sufrimiento y de callar su llanto con la suavidad de mis besos. Tenerte podría hacerme sentir más de lo que siempre pensé que sería.
Más tarde contemplaría tus ojos oscuros. Me detendría en las cejas perfectas que coronan tu mirada y grabaría en mi alma cada color que en ellos se refleja, y con eso, trazaría mi propio camino. De esa manera, ya nunca más me perdería.
Miraría como mi cuerpo se dibuja bajo tu mirar tranquilo, relajado y bello. Conocería mis detalles y podría recomponer las facciones de mi rostro. Finalmente, podría reflejarme y conformarme al hacerlo.
Finalmente me dedicaría a caminar por tu pecho. Despacio insinuaría mis intenciones permitiendo que también las imagines. Recorrería tus latidos para sanar cualquier herida que los cubra, y los besaría despacio. Intentaría que duermas mientras lo hago, aún sabiendo que es imposible. Te dejaría que me acaricies mientras te beso, y sería hermoso poder sentirte. Despacio, y con cuidado, te despojaría de tu ropa, dejando que mis manos y mi esencia descubran las curvas de tu cuerpo. Te tocaría, te sentiría, te miraría, te conocería profundamente, te pertenecería y también dejaría que me tomes y hagas de mí, lo que seas que tu cuerpo te dicte. Seríamos do cuerpos sin dueño, pero presas de un exquisito deseo.
Estar sobre tu alma sería como dormir en un manto de nubes, y elevarme sobre todo cuanto creía tangible. Ser parte de tu piel temblorosa sería como romper los sueños que creía imposibles, y sentir tus labios escondidos en mi cuerpo sería señal de que todo lo que escribo sería realmente posible.
Pero es una pena que no te conozca y que nunca sepas todo lo que me gustaría hacer contigo.
















